El hongo se llama Candida auris y causa una de las enfermedades emergentes que más preocupan. Sin embargo, la ciencia tal vez haya descubierto el secreto de cómo logra sobrevivir, y eso nos daría una forma de combatirlo.
Unos investigadores de la Universidad de California-San Francisco estudiaron el comportamiento del hongo patógeno en la piel de ratones. Comparado con otros hongos, el C. auris daba lugar a una respuesta particular de las células inmunes de la piel, que le permitía permanecer al acecho en los folículos pilosos. El descubrimiento podría dar lugar a nuevos tratamientos que logren erradicar al hongo de la piel antes de que se convierta en un problema que pone en riesgo la vida, según los investigadores.
“Los resultados sugieren que el C. auris aprovecha un eje inmune en particular para persistir”, escribieron en el trabajo que se publicó la semana pasada en Science.
Un hongo resistente y mortal
Fue en 2009 que unos médicos de Japón descubrieron al C. auris dentro del oído de una persona. Desde entonces se ha convertido en uno de los riesgos más urgentes por gérmenes, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
El hongo logró evolucionar y hacerse resistente a las medicaciones más comunes para tratar infecciones fúngicas. Hay cepas que se han vuelto resistentes a todo tipo de antifúngico disponible. Y otra de las características insidiosas del C. auris es su capacidad para colonizar con facilidad la piel de personas sanas, algo que en general no se ve en otras especies de Candida.
La mayoría de las personas con C. auris en la piel no enferman, pero en otras que tienen el sistema inmune debilitado, el hongo puede causar infecciones problemáticas y hasta mortales en el torrente sanguíneo. Los portadores también pueden propagar el hongo en hospitales y lugares donde hay personas vulnerables como los geriátricos u hogares de ancianos (por contacto directo o por compartir equipamiento médico o superficies en general).
Los investigadores de la UCSF esperaban descubrir cómo y por qué puede sobrevivir tan bien el C. auris en la piel, por lo que llevaron a cabo experimentos de laboratorio con ratones. Compararon el C. auris con su primo el Candida albicans, especie que también puede causar infecciones fúngicas pero que no tiene el mismo talento para persistir en la piel.
Encontraron que al C. auris le encanta colonizar los folículos pilosos en particular. Además, los dos hongos generaron dos diferentes tipos de respuesta inmune en los ratones. El C. albicans producía niveles más altos de interleuquina-17 (IL-17), proteína conocida por combatir las infecciones fúngicas. Pero el C auris producía la liberación de gamma interferón, que suele combatir las infecciones virales.
La diferencia en la respuesta no solo bloqueaba la liberación de IL-17 sino que parecía ralentizar el reemplazo de las células en el folículo piloso, y estas dos cosas hacían que el C. auris pudiera seguir cómodamente instalado y oculto. En otros experimentos hallaron evidencia de que el C. auris causa la producción de gamma interferón mediante el cambio de sus paredes celulares para exponer más quitina, molécula con base en la glucosa, resistente, que suelen tener los hongos y la parte externa de los insector y otros invertebrados.
“Nuestro estudio ayuda a explicar por qué cuando el C. auris coloniza la piel suele ser tan difícil eliminarlo. El hongo percibe lo que el entorno de la piel responde y puede reacomodarse de maneras que favorecen su supervivencia, y eso incluye cambiar la respuesta inmune local para promover su persistencia en la piel y los folículos pilosos”, le dijo a Gizmodo el autor principal del trabajo Dean Merrill, dermatólogo y profesor en la UCSF.
Esto ayuda a saber cómo combatirlo
Merill señaló que el C. auris casi no representa un riesgo para la gran mayoría de las personas que lo tienen en la piel. Pero aunque son infrecuentes en general, cada año las infecciones por C. auris aumentan. Este año ha habido más de 3.400 casos informados en EE.UU., y se espera que supere el total de casos del año pasado.
Si la investigación de este equipo se valida (con más estudios, incluyendo a humanos), se contaría con mayor información sobre la resistencia del hongo. Muchos científicos están trabajando para desarrollar antifúngicos y vacunas que puedan tratar o prevenir la invasiva infección del C auris y otros hongos. El equipo de la UCSF espera que su trabajo sirva para incentivar a la investigación de diferentes estrategias para combatir a este super hongo.
“Entender sus adaptaciones nos ofrece nuevos objetivos para desarrollar mejores formas de erradicar al C. auris de la piel y prevenir su propagación”, afirmó Merill.
Tal vez sea posible desarrollar intervenciones proactivas que provoquen defensa en la piel con la respuesta inmune correcta, por ejemplo, o prevenir los trucos que usa el C. auris contra el sistema inmune. El equipo de investigadores afirma que el estudio más detallado del C. auris podría ayudarnos a aprender cómo suprimir su transformación, de un inocuo pasajero a convertirse en un germen asesino resistente a las drogas.