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Ciencia

Dormir con la ventana abierta o cerrada en verano: la ciencia tiene una respuesta, pero no es tan simple como parece

Dormir con la ventana abierta puede reducir el CO₂ acumulado, mejorar la ventilación y ayudar a enfriar el dormitorio. Varios experimentos incluso han encontrado mejoras en algunos indicadores del sueño. Sin embargo, si afuera hace más calor, hay ruido o contaminación, abrirla puede conseguir exactamente el efecto contrario.
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Cada verano vuelve la misma discusión: ¿ventana abierta o cerrada para dormir mejor?

La intuición dice que abrirla debería ayudar. Después de pasar horas respirando dentro de una habitación, el aire se renueva y, si la noche refresca, también disminuye la temperatura. La ciencia respalda buena parte de esa idea, aunque con una condición importante: lo que parece beneficiar al sueño es una buena ventilación y un ambiente térmico adecuado, no necesariamente tener la ventana abierta durante toda la noche.

Con la habitación cerrada, el CO₂ puede subir rápidamente

Mientras dormimos seguimos produciendo dióxido de carbono mediante la respiración. En habitaciones pequeñas y poco ventiladas, su concentración aumenta progresivamente.

Un experimento con 17 adultos sanos comparó noches con puertas y ventanas cerradas frente a condiciones en las que se permitía una mayor ventilación natural. Con la habitación cerrada, la concentración media de CO₂ alcanzó 1.150 ppm; con la ventana o puerta abierta descendió hasta 717 ppm.

Los participantes mostraron también diferencias favorables en determinados indicadores objetivos del sueño cuando la ventilación era mayor.

Otro experimento anterior realizado en dormitorios universitarios encontró concentraciones de entre 1.730 y 3.900 ppm con las ventanas cerradas, frente a aproximadamente 525-840 ppm cuando estaban abiertas. Con menor CO₂ mejoraron medidas objetivas del sueño, la sensación de aire fresco y algunas pruebas realizadas al día siguiente.

Dormir con la ventana abierta o cerrada en verano: la ciencia tiene una respuesta, pero no es tan simple como parece
© Ivan S – Pexels

Un experimento posterior confirmó que ventilar puede mejorar el sueño

La evidencia no se limita a abrir una ventana. En un estudio de intervención publicado en 2023, investigadores modificaron discretamente durante cuatro semanas la velocidad de los sistemas de ventilación de 29 dormitorios, haciendo que cada participante durmiera con niveles bajos, medios y altos de renovación del aire.

La calidad del sueño medida objetivamente mejoró cuando aumentó la tasa de ventilación.

Esto deja una pista importante: probablemente el verdadero ganador no sea la “ventana abierta”, sino conseguir suficiente aire fresco sin introducir otros elementos que arruinen el descanso.

En verano hay otra regla: mirar primero la temperatura exterior

Abrir la ventana tampoco garantiza que la habitación se enfríe. Si afuera todavía hay más temperatura que dentro, estaremos introduciendo aire caliente. En una vivienda que ha permanecido protegida del Sol durante el día puede ser mejor esperar hasta que la temperatura exterior caiga por debajo de la interior.

El calor nocturno importa porque diversos estudios relacionan temperaturas elevadas en el dormitorio con peor calidad y menor eficiencia del sueño.

Por eso, durante una ola de calor, cerrar ventanas y persianas mientras el exterior está más caliente y abrirlas después, cuando refresca, suele tener más sentido que mantenerlas abiertas automáticamente desde el atardecer.

Dormir con la ventana abierta o cerrada en verano: la ciencia tiene una respuesta, pero no es tan simple como parece
© Ary Attab – Pexels .

El ruido puede borrar la ventaja de ventilar

Y existe otro enemigo: la calle.

Una ventana abierta puede introducir tráfico, conversaciones, motos y otros sonidos capaces de fragmentar el sueño. Un estudio experimental sobre ventilación encontró que reducir el CO₂ por debajo de 1.000 ppm mejoró parámetros objetivos del descanso, pero cuando el ruido del sistema de ventilación alcanzó aproximadamente 50 dB(A), parte de esas ventajas desapareció.

Algo parecido puede ocurrir si abrir la ventana introduce contaminación exterior, humo, polen u otros contaminantes. Por eso la ciencia no permite declarar un ganador universal.

Si la noche es fresca, tranquila y el aire exterior es razonablemente limpio, abrir la ventana puede ser una excelente forma de dormir en una habitación mejor ventilada. Si vivimos sobre una avenida ruidosa, hay humo o afuera sigue haciendo más calor, mantenerla cerrada y recurrir a ventilación mecánica o climatización puede ser mejor.

La conclusión cambia ligeramente la pregunta: no se trata de dormir con la ventana abierta o cerrada, sino de conseguir un dormitorio fresco, silencioso y bien ventilado.

 

 

Fuente: Xataka.

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