Las formas de vida más diminutas a veces son las más fuertes de todas. Eso significa que sobrevivirán en cualquier lugar y harán todo lo posible por mantenerse vivas. Y parece que eso incluye el fingir que han muerto.
En 2007 la NASA encontró una bacteria completamente nueva, llamada Tersicoccus phoenicis, oculta en dos salas limpias – son salas donde se fabrican las naves espaciales y están desinfectadas al máximo. La distancia entre una sala y la otra era de 4.000 kilómetros. Durante años, no se entendía cómo había logrado llegar la bacteria hasta ese lugar, pero un trabajo reciente publicado en Environmental Microbiology finalmente ofrece una respuesta: hiberna, y por eso los científicos creían que estaba muerta.
“No ha muerto. Se hace la muerta”, le dijo a National Geographic en octubre Madhan Tirumalai, principal autor del estudio y microbiólogo de la Universidad de Houston. “Está latente”.
La sala limpia no está tan limpia

Hay una razón por la que las naves espaciales se fabrican en salas limpias especializadas: prevenir contaminación imprevista durante las misiones espaciales, tanto para los astronautas como para las ubicaciones en el espacio. En el último caso, se intenta que los exploradores que buscan vida microbiana extraterrestre no tengan microbios terrestres.
Con ese objetivo los científicos toman medidas extremas entre las que se incluyen el calentamiento repetido, el secado, la limpieza química con gases que matan microbios, el tratamiento ultravioleta y los ataques con radiación. Luego, los microbiólogos repiten la revisión de esterilización para confirmar que no quedó nada vivo en la sala.
Es impresionante entonces — y asusta — la idea de que la T. phoenicis no solo sobrevivió a esos procesos sino que además pudo evadir las inspecciones de esterilización. Cuando la NASA anunció públicamente el descubrimiento de la bacteria en 2013, aclararon que el microbio no representaba riesgos para la salud. Los científicos de la NASA sí indicaron que seguirían estudiando a especies similares, y ese fue el fin de la cuestión.
Ahora las ves, ahora no

El equipo que llevó a cabo este trabajo de investigación no se conformó con eso y buscó saber más sobre el diminuto germen y sus aparentes superpoderes. Para su experimento, privaron a las T. phoenicis de todo nutriente y las pusieron en placas de Petri de cristal estéril para deshidratarlas al máximo. Lo que hallaron fue que, dentro de las 48 horas de este proceso de acabar con ellas, las bacterias entraron en estado latente, sin signos vitales y aparentemente muertas.
Las bacterias permanecieron en ese estado durante siete días, incluso después de que los investigadores intentaran despertarlas de la latencia al reintroducir alimento. Pero explican que definitivamente no habían muerto porque al exponerlas a determinada proteína sus actividades biológicas “revivieron”.
“El hecho de que esta bacteria intencionalmente pueda suspender su metabolismo hace que sea más plausible de lo que suponíamos su supervivencia en la superficie de las naves espaciales o mientras se trasladan en el espacio profundo”, explicó en declaraciones Nils Averesch, microbiólogo de la Universidad de Florida, que no participó del trabajo.
¿Contaminamos Marte de manera accidental?
La primera vez que los científicos descubrieron a la T. phoenicis fue en una de las salas limpias mientras se preparaba el Phoenix Mars de la NASA que tocaría suelo en Marte y logró viajar al planeta vecino. Si estas bacterias – y potencialmente, otras como ellas – son tan buenas para esconderse, ¿hay probabilidades de que llegaran a Marte sin que se las detectara?
Es una idea que asusta, pero los expertos creen que hay pocas probabilidades porque “cualquier cosa directamente expuesta en la superficie de Marte casi no tiene probabilidades de sobrevivir”, según Averesch. También está la posibilidad de que la T. phoenicis haya evolucionado específicamente para adaptarse a las salas limpias de naves espaciales, porque no se ha encontrado en ningún otro lugar del mundo, señalan en el trabajo de investigación.
Dicho esto, los resultados también sirven como tips alternativos para las salas limpias. Ahora que los científicos tienen una idea de cómo sacar del estado de latencia a estas elusivas bacterias, quizá puedan reforzar las estrategias de limpieza de esos espacios.
Por sobre todas las cosas, el extraño mecanismo de supresión del metabolismo demuestra, una vez más, los increíbles recursos de supervivencia que tienen las más diminutas formas de vida que conocemos.