El aspecto más importante de Pacific Rim Uprising es cómo maneja la idea de que una secuela siempre debe ser más grande. Al ser una segunda entrega, todos esperan que incluya más robots, monstruos más grandes y escenarios aún más asombrosos. Uprising cumple con todo esto, pero al mismo tiempo la película está tan centrada en la historia de sus dos personajes principales que no deja de sentirse pequeña.

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Dirigida por Steven S. DeKnight, Pacific Rim Uprising comienza presentando a Jake Pentecost (John Boyega), quien explica cómo los acontecimientos de la primera película cambiaron al planeta. No a escala mundial, sino a nivel de la calle, ya que la vida de Jake se basa en robar, irse de fiesta y trabajar en el mercado negro. Poco tiempo después conocerá a una chica llamada Amara (Cailee Spaeny), que tiene su propio proyecto especial en desarrollo y formarán una amistad reacia y peculiar.

Al comenzar la historia centrándose en estos dos personajes, Pacific Rim Uprising logra conectar a la audiencia con algo que se siente más real que la primera película. Podemos ver cómo los monstruosos Kaiju que atacan al mundo, los robots (o Jaegers) gigantescos que los humanos construyen para luchar contra ellos y todas estas cosas tienen consecuencias reales en personas reales. Es una nueva perspectiva del mundo de Pacific Rim, y un aspecto sorprendente y gratificante de la película.

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Una vez Jake y Amara llegan a la academia de cadetes para convertirse en pilotos de Jaeger, se unen a una nueva generación de pilotos y las presentaciones de los nuevos integrantes le dan a la película una sensación de reboot y más sustancia a la trama. En este momento comienza la parte más épica de la película: hay una nueva amenaza global y, por tanto, ahora hay más Jaegers encargados de salvar al mundo de Kaijus mucho más grandes que en la película original. Todo esto en medio de una trama que tiene un giro pequeño pero entretenido. Después de todo, esto es una secuela.

Sin embargo, todas esas escenas de acción que las audiencias pagarán por ver simplemente no tienen el impacto que podrías esperar. El primer ataque de Kaiju es único y divertido, pero los que suceden después se sienten similares y menos impactantes. Después de revelar todos los poderes y ataques de los nuevos Jaegar, los combates se convierten en una serie de robots golpeando cosas y destruyendo edificios, una y otra vez. Puede que las escenas sean más grandes en magnitud, en comparación con la película original, pero la repetición y la falta de creatividad hacen que se sientan menos asombrosas. No debería ser así.

Tampoco ayuda que más allá de los personajes de Boyega y Spaeny, casi todos los demás en la película se sienten irrelevantes y desechables. Durante su presentación en la academia la película muestra al resto de personajes como si van a tener arcos dinámicos e importantes, pero no es así, por lo que no existe ninguna razón para preocuparse por ellos. La única excepción, en parte, es el personaje de Charlie Day, el Doctor Geiszler, que regresa de la primera película, y esto se debe solamente a que Day lo interpreta como un personaje excéntrico de los años 80, lo que es bastante entretenido. Pero además de él, Jake y Amara, no hay casi nada en la película por lo que emocionarse, incluso cuando técnicamente luce más épica que la original.

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El hecho de que DeKnight pueda tomar una historia tan grande como Pacific Rim Uprising y mostrarnos su lado humano es un aspecto positivo, dado que le da a la película una sensación de estar conectada a tierra, lo que la distingue de la mayoría de películas taquilleras similares. Pero parece que no logra ir más allá, por lo que cuando vemos en pantalla cuatro robots gigantes luchando contra monstruos del tamaño de montañas para decidir el futuro del planeta, el riesgo nunca deja de sentirse más que personal. Al final de todo, el verdadero problema de Uprising es que nunca termina de crecer.

Pacific Rim Uprising se estrena el viernes, 23 de marzo.