Un viernes 13 no pasa de otro día del calendario, quizá para los más supersticiosos en la cultura occidental sea un día abonado a la mala suerte, y para los más cinéfilos un recordatorio de las sagas de terror protagonizadas por Jason. Nosotros vamos a tratarlo como el virus informático que fue, el primer gran virus de la historia.

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Ocurri√≥ un d√≠a del mes de octubre de 1987, la Universidad Hebrea de Jerusal√©n alertaba de lo que pasar√≠a a llamarse el virus Jerusalem (o Jerusal√©n) o al que por motivos que ahora contaremos se le defini√≥ m√°s tarde como el virus Viernes 13. Ese d√≠a y en ese momento se comunic√≥ que tras la detecci√≥n se hab√≠a conseguido ‚Äúaislar‚ÄĚ, aunque la realidad y la falta de experiencia anterior produjo una expansi√≥n masiva.

Para entender la importancia de lo que estaba a punto de ocurrir hay que recordar el momento, la fecha de su aparición y los sistemas y potencia de la época, se trataba de la primera vez que el mundo tenía constancia a nivel masivo y popular de que un ordenador podía llegar a infectarse.

Jerusalem, el virus ‚Äúorg√°nico‚ÄĚ

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Concepto virus. Imagen: Rafal Olechowski / Shutterstock

Jerusalem se auto instalaba en la memoria RAM de los equipos, lo hacía tomando el control de las interrupciones en una franja determinada: entre las 08:00 y las 21:00 horas. Es en ese momento donde el virus infectaba los archivos .exe y .com. De esta forma, si un usuario abría un archivo, el virus se instalaba en el mismo, además lo haría aumentando el peso del archivo en 2 KB.

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Pensemos el gran problema que se producía en un equipo de la época. Si cada vez que se abría un archivo este crecía 2 KB, había un momento en el que el SO MS-DOS quedaba saturado, incapaz de controlarlo. La razón es clara, a finales de los 80 y principios de los 90 una memoria RAM de usuario no pasaba de los 640 KB, además los discos duros rondaban entre los 20 y los 30 MB.

Ese a√Īo, en 1987, la Universidad Hebrea de Jerusal√©n lo llegar√≠a a aislar. Dijeron que lo hab√≠an descubierto por un fallo en su propia estructura cuando el virus no pod√≠a detectar los archivos exe donde ya se hab√≠a instalado, lo que produc√≠a que lo volviera a intentar una y otra vez en bucle, volviendo a infectar el mismo archivo en cuesti√≥n.

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En cualquier caso, en ese momento no se pensaba que fuera un virus devastador, atacaba y ralentizaba los equipos, pero no se ten√≠a constancia de otro tipo de ataque m√°s letal. No era as√≠ evidentemente, Jerusalem era realmente un producto muy similar a un virus org√°nico, donde su efecto necesita de un tiempo de ‚Äúincubaci√≥n‚ÄĚ, en este caso hasta el a√Īo siguiente, un 13 de mayo de 1988.

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La realidad es que Jerusalem había sido creado para eliminar todos los archivos que había infectado anteriormente. El problema se hizo una bola gigante ese 13 de mayo de 1988, ya que la Universidad Hebrea pensaba que lo había desactivado con uno de los primeros antivirus que se dieron, creado además por la propia universidad.

El virus fue m√°s r√°pido que la ‚Äúvacuna‚ÄĚ, se auto-reprodujo muy r√°pido y junto al total desconocimiento que se ten√≠a entre los usuarios sobre la necesidad de protecci√≥n ante una posible infecci√≥n, Jerusalem traspas√≥ fronteras y entr√≥ en numerosos equipos en el mundo, lo que signific√≥ la p√©rdida de cuantiosos y numerosos datos e informaci√≥n, tanto de grandes empresas como de usuarios particulares. Un ataque o infecci√≥n a escala global cuya peor parte se la llevaron Europa, Asia y Estados Unidos. Mientras, en la ciudad de Jerusal√©n se opt√≥ por la medida m√°s dr√°stica, la eliminaci√≥n de todo archivo que hubiera sido infectado por el virus.

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Repercusión en el tiempo

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Iconos virus. Imagen: Mamanamsai / Shutterstock

Con Jerusalem (Viernes 13 en el tiempo), se impuls√≥ toda una nueva industria para ofrecer respuesta a un nuevo tipo de ataque tecnol√≥gico, las empresas de antivirus florecieron tras su aparici√≥n. Tambi√©n fue el precursor de un gran n√ļmero de variantes, hoy algo habitual, pero en ese momento toda una revelaci√≥n. Con el virus se crearon ‚Äúversiones‚ÄĚ que tomaban el avance de las nuevas tecnolog√≠as y los nuevos ordenadores para adaptarse a los mismos y ser a√ļn m√°s da√Īinos.

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Reino Unido y Espa√Īa fueron dos de los sitios m√°s afectados. En Espa√Īa en particular, ya que se daba la circunstancia de que los disquetes eran la f√≥rmula por defecto para intercambiar informaci√≥n. Esto produjo que en 1989 la revista Amstrad User, una de las pioneras en en el pa√≠s sobre inform√°tica, difundiera el virus (sin saberlo) a trav√©s de un disquete de utilidades shareware. Lo que acabar√≠a llevando al cierre de la editorial junto a la infecci√≥n de cientos de usuarios en Espa√Īa.

El mismo Viernes 13 fue una de esas versiones mejoradas que cada d√≠a 13 del mes eliminaba todos los archivos infectados, lo que produc√≠a el terror para muchos usuarios esperando a que el siguiente mes su equipo no hubiera sido afectado. Adem√°s, aument√≥ el ataque a las extensiones .OVL, .SYS, .BIN y .PIF. Viernes 13 fue tambi√©n de alguna manera el primer virus ‚Äúfamoso‚ÄĚ, con √©l entraron en juego los medios de comunicaci√≥n, √°vidos de noticias en el sector y fascinados por la naturaleza y poder de un virus.

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En cuanto al nombre y su autor, no está muy claro, aunque se cree que el virus Jerusalem original fue creado por un desarrollador israelí para celebrar el 40 aniversario de la creación del estado de Israel.

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Foto portada: JDPR / Shutterstock

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