Image: Hitler (AP)

Hitler murió en un búnker en la Segunda Guerra Mundial para la mayor parte de la población, sin embargo, para un pequeño reducto pudo escapar a Argentina en un submarino, o a una base oculta en la Antártida, o la mejor de todas, en el lado oculto de la Luna. El primer estudio desde la guerra lo vuelve a desmentir.

Al parecer, el trabajo no fue tarea fácil. En los últimos 73 años, el presunto cadáver de Hitler se ha incendiado, enterrado en secreto, desenterrado por los soviéticos, escondido por la KGB y finalmente se ha ordenado que fuera destruido. No sólo eso, mientras tanto, la persona de Hitler ha aparecido en las fantasías de todo tipo de conspiraciones que insisten en que su cuerpo es falso.

Este fue el punto de partida de un equipo de patólogos franceses, quienes convencieron al gobierno ruso para inspeccionar los dos últimos restos de Hitler que se conocen: un pedazo de bala disparada a su cráneo y un conjunto de dientes.

Los restos de los dientes los tomaron un grupo de soldados soviéticos que descubrieron el búnker donde Hitler y su pequeño séquito de fieles pasaron sus últimos días. Fue allí donde los soldados de las SS prendieron fuego a sus restos y los de su amante, Eva Braun. Por tanto, era la primera vez que investigadores de fuera de Rusia tenían acceso a los dientes, en poder del servicio de la inteligencia de Rusia, el FSB.

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Image: Hitler (AP)

Cuentan los investigadores que Hitler tenía dientes notoriamente malos y cuando murió, a los 56 años, solo le quedaban unos pocos. Según concluyen en su trabajo:

Las dentaduras coinciden con las descripciones proporcionadas por el dentista de Hitler y no revelaron rastros de carne, lo que es coherente con el hecho de que el Führer era vegetariano. Los dientes fueron fácilmente identificables debido a las prótesis y puentes conspicuos e inusuales descritos por el dentista personal de Hitler, Hugo Blaschke y su asistente, Kathe Heusermann. Por tanto, eran auténticos, no hay ninguna duda, y nuestro estudio demuestra que Hitler murió en 1945.

De esta forma, podemos detener todas las teorías de la conspiración sobre Hitler. No huyó a Argentina en un submarino, no está en una base oculta en la Antártida o en el lado oculto de la Luna.

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Por cierto, y dejando a un lado los ovnis y las bases lunares, lo que sí es verdad es que varias figuras importantes de los nazis escaparon tras la guerra, y muchos de ellos encontraron refugio en Sudamérica, donde algunos países los acogieron (o toleraron). [The Washington Post]