Saltar al contenido
Mundo

El gigantesco puente que cambiará el mapa de Brasil ya está en marcha y tiene una fecha clave

Una gigantesca infraestructura comenzó a tomar forma sobre las aguas de Brasil. Su construcción promete acortar viajes, transformar una región entera y redefinir sus conexiones.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Durante décadas, desplazarse entre algunos de los principales puntos de esta región brasileña implicó depender del transporte marítimo o afrontar largos recorridos por carretera. Ahora, esa realidad está a punto de cambiar. Una obra de dimensiones extraordinarias acaba de comenzar y, cuando esté terminada, modificará por completo la manera en que millones de personas se desplazan por el territorio.

El proyecto no es solamente una carretera elevada sobre el mar. Detrás de sus enormes dimensiones existe una compleja red de viaductos, túneles, accesos y nuevas conexiones viales diseñada para convertir una zona estratégica del nordeste brasileño en un corredor mucho más rápido y eficiente.

Las primeras máquinas ya están trabajando y el calendario oficial establece cuándo podría comenzar una nueva etapa para la movilidad de la región.

Una obra gigantesca sobre la bahía

El punto de partida se encuentra en Vera Cruz, en el estado de Bahía, donde el gobierno brasileño dio comienzo oficialmente a las obras del puente que unirá Salvador con la isla de Itaparica. La estructura tendrá una longitud aproximada de 12,4 kilómetros, una dimensión que la convertirá, una vez terminada, en el puente marítimo más largo de América Latina.

La infraestructura atravesará la Bahía de Todos los Santos y superará en extensión al conocido puente Río-Niterói, uno de los grandes símbolos de la ingeniería brasileña.

La magnitud del proyecto también se refleja en su presupuesto. La inversión total alcanzará los 11.600 millones de reales, equivalentes a unos 2.220 millones de dólares. La financiación se articula mediante una asociación público-privada en la que participan el gobierno del estado de Bahía y un consorcio de empresas chinas formado por China Communications Construction Company y China Civil Engineering Construction Corporation.

El acuerdo establece que las compañías asumirán una parte de la inversión y, una vez concluida la infraestructura, el concesionario tendrá a su cargo la operación y el mantenimiento durante 35 años.

Pero la verdadera importancia del proyecto no está solamente en sus dimensiones. Su objetivo es modificar una de las principales conexiones terrestres de esta zona de Brasil.

Diseño Sin Título 2026 08 31t115537.070
©YouTube

Millones de personas podrían beneficiarse

La nueva infraestructura está diseñada para conectar de forma mucho más directa Salvador con el litoral sur de Bahía, una región que combina actividad turística, crecimiento urbano y movimiento comercial.

Las estimaciones oficiales apuntan a que el proyecto tendrá un impacto directo sobre unos 10 millones de personas distribuidas en aproximadamente 250 municipios. El puente también pretende aliviar uno de los principales obstáculos actuales: la necesidad de utilizar ferris para atravesar determinados sectores de la bahía o realizar recorridos terrestres considerablemente más largos.

Con la nueva conexión, el tiempo de viaje podría reducirse en aproximadamente dos horas, dependiendo del trayecto. Las previsiones contemplan además un movimiento de alrededor de 28.000 vehículos diarios una vez que la infraestructura se encuentre plenamente operativa.

El proyecto, sin embargo, será mucho más complejo que construir un puente de 12,4 kilómetros. Para que funcione como un corredor de transporte integral será necesario desarrollar una extensa red de accesos y conexiones alrededor de la estructura principal.

El diseño contempla cuatro carriles y una altura máxima de unos 82 metros sobre el nivel del mar. Esta característica permitirá mantener el tránsito marítimo hacia el puerto de Salvador y garantizar que embarcaciones de gran tamaño puedan continuar utilizando la vía navegable.

La ingeniería bajo el agua también representa uno de los grandes desafíos. Antes del inicio de determinadas fases de construcción se realizaron trabajos de perforación para estudiar y preparar los puntos destinados a sostener la estructura. En total, se contemplaron 105 pozos, con cimentaciones que en el canal central podrán alcanzar aproximadamente 67 metros de profundidad.

El puente será solo una parte del nuevo corredor

Uno de los aspectos menos visibles, pero fundamentales, es que la obra no termina en el puente. El proyecto incluye también túneles y viaductos destinados a conectar la nueva infraestructura con la red vial existente en Salvador.

Entre las actuaciones previstas figura la conexión con la Vía Expressa de Salvador, además de mejoras y duplicaciones de determinados tramos de carretera en la isla de Itaparica.

Esto significa que el impacto final dependerá no solo de la estructura sobre el agua, sino de todo el sistema de carreteras que permitirá acceder a ella. La intención es crear un corredor capaz de absorber un volumen elevado de vehículos y facilitar el desplazamiento hacia el sur del estado.

Al mismo tiempo, el proyecto incorpora medidas de seguimiento ambiental. El Instituto de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Bahía (INEMA) participará en las tareas de monitoreo relacionadas con los posibles efectos de las obras sobre el entorno.

El calendario también empieza a tomar forma. Después de las modificaciones contractuales realizadas durante 2025, el cronograma oficial establece junio de 2031 como fecha prevista para finalizar los trabajos. Si se cumple ese plazo, la infraestructura podría convertirse en uno de los grandes proyectos de movilidad inaugurados en Brasil durante la próxima década.

Durante el acto de inicio, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva puso además el foco en otro desafío que puede aparecer alrededor de una obra de semejante escala: el impacto sobre las comunidades locales y el posible aumento de la especulación inmobiliaria.

La construcción de un puente de estas características puede transformar el valor y el atractivo de los terrenos situados en sus alrededores. Por eso, junto con las ventajas económicas y de movilidad, las autoridades deberán afrontar el desafío de que la transformación de la isla de Itaparica no termine desplazando a quienes ya viven allí.

Por ahora, las obras apenas comienzan. Pero si el calendario se mantiene, en menos de cinco años la Bahía de Todos los Santos tendrá una nueva pieza de infraestructura que podría cambiar para siempre la conexión entre Salvador, Itaparica y buena parte del litoral sur de Bahía.

 

[Fuente: La Nación]

Compartir esta historia

Artículos relacionados