En apenas unos minutos, el gigantesco New Glenn volvió a colocarse en el centro del panorama espacial tras completar un vuelo de prueba impecable y abrir la puerta a misiones mucho más ambiciosas. Blue Origin ha demostrado que su cohete es capaz de aterrizar su primera etapa en el océano y enviar sondas rumbo a otros planetas. Pero lo que viene ahora será mucho más exigente: un calendario repleto de misiones lunares, despliegue de satélites y certificaciones militares que pondrán a prueba si Jeff Bezos puede entrar definitivamente en la liga de los lanzadores pesados.
De un aterrizaje histórico al reto real: un 2026 lleno de misiones críticas

New Glenn ha necesitado más de una década de desarrollo para alcanzar el nivel de fiabilidad que mostró en su segundo vuelo. El despegue desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral transcurrió sin sobresaltos: ascenso controlado, separación de etapas limpia y un aterrizaje preciso sobre una barcaza en el Atlántico, una primera vez para Blue Origin que marca un antes y un después para la empresa.
El cohete culminó la misión desplegando las dos sondas ESCAPADE de la NASA, que ya viajan hacia Marte en una trayectoria de casi un año. El éxito ha reforzado la confianza de la agencia estadounidense y ha consolidado a New Glenn como un aspirante serio en el mercado de lanzamientos pesados. Pero el listón se elevará rápidamente.
En 2026 y 2027, New Glenn deberá demostrar que puede repetir este rendimiento en misiones mucho más complejas. Blue Origin tiene previsto participar en proyectos lunares, misiones de despliegue de satélites y operaciones comerciales que requerirán un nivel de fiabilidad sostenido. Al mismo tiempo, la Fuerza Espacial de Estados Unidos está en la fase final de su evaluación para conceder al cohete la certificación NSSL, un paso imprescindible para transportar cargas estratégicas. La compañía ya cuenta con un contrato para aproximadamente siete misiones a partir del año fiscal 2026.
Este conjunto de hitos será la verdadera prueba para saber si New Glenn es un actor puntual o un nuevo referente en el sector.
El camino hacia la Luna: el primer gran examen de New Glenn

La siguiente misión importante consistirá en lanzar el prototipo Blue Moon Mark 1 (MK1), un módulo de carga diseñado para transportar hasta tres toneladas de equipo hacia la superficie lunar. Es un proyecto esencial dentro de la arquitectura lunar de Blue Origin y, además, el precursor directo del Mark 2, el módulo tripulado que la NASA utilizará en la misión Artemis 5.
El viaje del MK1 será complejo y servirá como prueba general del futuro sistema de aterrizaje lunar: primero alcanzará una órbita baja terrestre, dará varias vueltas al planeta y después ejecutará una serie de maniobras que lo impulsarán hacia una órbita elíptica y, finalmente, hacia la Luna. Una vez allí, quedará en órbita durante unos días antes de descender a la superficie.
El MK1 también transportará el instrumento SCALPSS, un conjunto de cámaras de la NASA que estudiará cómo interactúa el motor del módulo con el regolito lunar. Estos datos serán cruciales para mejorar las futuras maniobras de descenso y entender mejor cómo los módulos tripulados afectan al terreno.
Esta demostración no solo marcará un punto de inflexión para Blue Origin, sino que también permitirá avanzar en el desarrollo del MK2, cuyo lanzamiento está previsto para 2027. Si el MK1 funciona correctamente, Bezos dará un paso decisivo para convertirse en un proveedor clave del programa Artemis.
La otra gran prueba: la capacidad de New Glenn para desplegar constelaciones y misiones comerciales
Además del camino hacia la Luna, New Glenn deberá demostrar que puede operar con precisión en misiones de despliegue de satélites, un mercado clave para cualquier lanzador pesado moderno.
Una de las primeras oportunidades llegará con Elytra Mission 1, una nave desarrollada por Firefly Aerospace enfocada en maniobrar satélites en órbita y probar sistemas de dispensado avanzado. Será un test para comprobar si New Glenn puede manejar cargas múltiples y realizar despliegues complejos, cada vez más demandados por constelaciones globales.
La otra prueba destacada será el primer lanzamiento de la constelación Amazon Leo, antes conocida como Project Kuiper. Con miles de satélites ya en órbita, Amazon planea ampliar la red durante 2026, y New Glenn será uno de los vehículos encargados de sostener esa expansión. El reto no es menor: las megaconstelaciones requieren un ritmo de lanzamiento elevado y constante, y solo los cohetes más fiables logran mantenerlo.
Todo ello hace que 2026 sea el año clave para decidir si New Glenn puede pasar de ser un recién llegado a consolidarse como un pilar del acceso al espacio en la próxima década.