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Ciencia

Júpiter nació casi al mismo tiempo que el sistema solar, y unas diminutas gotas de roca lo acaban de demostrar

Un análisis de cóndrulos atrapados en meteoritos ha permitido a astrónomos fechar el origen de Júpiter con una precisión inédita: el gigante gaseoso empezó a formarse apenas 1,8 millones de años después del nacimiento del sistema solar.
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Durante décadas, la cronología exacta de Júpiter fue un misterio rodeado de hipótesis. Ahora, gracias a evidencias microscópicas halladas en meteoritos, los científicos han reconstruido el instante en que el planeta más grande del sistema solar dio sus primeros pasos. Una historia que muestra cómo un coloso cósmico emergió casi al mismo tiempo que el propio sistema solar.

El rompecabezas de la cronología cósmica

Los primeros sólidos del sistema solar, conocidos como inclusiones ricas en calcio y aluminio (CAIs), se formaron hace 4.567 millones de años. Estos fragmentos han sido la referencia principal para datar el nacimiento del vecindario estelar. Sin embargo, calcular la edad de los planetas ha sido más complejo: mientras sabemos que la Tierra tiene 4.540 millones de años, la antigüedad de gigantes como Júpiter seguía siendo una incógnita.

Fue entonces cuando los investigadores decidieron buscar pistas en otro lugar: los asteroides. Dentro de ellos se escondían cóndrulos, minúsculas esferas de roca que guardan memoria de los violentos choques ocurridos en los albores del sistema solar.

Júpiter y las huellas de los impactos

Júpiter nació apenas un suspiro después del sistema solar
© NASA.

El equipo descubrió que la formación de Júpiter provocó colisiones de altísima velocidad entre planetesimales, generando un patrón inconfundible: gotas de roca fundida que quedaron impresas en meteoritos que más tarde cayeron en la Tierra. Estas pequeñas esferas, auténticas cápsulas del tiempo, permitieron rastrear el momento exacto en que el gigante gaseoso alcanzó la masa suficiente para alterar su entorno.

Las simulaciones informáticas confirmaron la hipótesis: la producción de cóndrulos coincidió con la fase en la que Júpiter acumulaba gas de la nebulosa primitiva. Eso significa que su formación máxima ocurrió apenas 1,8 millones de años después del inicio del sistema solar, un intervalo ínfimo en términos astronómicos.

Un nacimiento que redefine la historia

El estudio, publicado en Scientific Reports, propone una visión más simple y coherente de cómo nació Júpiter, alejándose de modelos que requerían condiciones improbables. Según el astrofísico Diego Turrini, del Instituto Nacional Italiano de Astrofísica, “el momento de mayor producción de cóndrulos marca también el nacimiento de Júpiter”.

La conclusión es clara: mientras el sistema solar apenas comenzaba a estabilizarse, el planeta más masivo ya reclamaba su lugar. En palabras de los propios autores, Júpiter nació casi al mismo tiempo que el Sol y las primeras rocas, convirtiéndose en el verdadero guardián temprano del vecindario planetario.

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