Durante décadas, la Amazonía ha sido considerada uno de los grandes aliados naturales contra el cambio climático gracias a su capacidad para absorber dióxido de carbono de la atmósfera. Sin embargo, esa función está siendo debilitada por la actividad humana.
Un nuevo estudio del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), publicado en la revista Nature, reveló que la región amazónica liberó más CO₂ del que consiguió capturar durante los últimos quince años analizados.
Los investigadores identificaron a los incendios forestales como el principal responsable de este desequilibrio, agravado por la deforestación, las temperaturas extremas y los períodos prolongados de sequía.
La Amazonía libera 1.170 millones de toneladas de CO₂ adicionales cada año
Para comprender cómo está cambiando el ecosistema, los científicos analizaron mediciones atmosféricas realizadas entre 2010 y 2024 en cuatro regiones de la Amazonía. Durante ese período, las emisiones procedentes de los incendios alcanzaron un promedio aproximado de 1.470 millones de toneladas de CO₂ anuales.
En comparación, la vegetación consiguió absorber alrededor de 300 millones de toneladas por año, según el balance estimado por los investigadores. El resultado fue una emisión neta de aproximadamente 1.170 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales.
Esto significa que, considerando el conjunto de emisiones y absorciones medidas, la región se comportó como una fuente neta de carbono hacia la atmósfera.

Los incendios forestales están cambiando el equilibrio del ecosistema
La investigación identificó una relación directa entre la actividad humana, la destrucción forestal y las emisiones de carbono.
Gran parte de los incendios amazónicos se origina por actividades humanas relacionadas con la deforestación y la transformación del suelo.Durante los períodos de sequía, estos incendios pueden extenderse con mayor facilidad y provocar daños todavía más graves.
El año 2024 fue especialmente preocupante: registró las mayores emisiones del período estudiado, en un contexto de temperaturas elevadas, sequía extrema y expansión de las superficies quemadas.
Los investigadores también encontraron que los años caracterizados por una mayor actividad humana presentaban emisiones considerables incluso cuando las condiciones climáticas eran menos extremas.
La temperatura está aumentando y las lluvias disminuyen
Otro resultado preocupante tiene que ver con las transformaciones climáticas registradas durante las últimas décadas.
Según el estudio, la combinación de deforestación y degradación forestal contribuyó a reducir aproximadamente un 8% las precipitaciones anuales durante los últimos 46 años.
En el momento más intenso de la estación seca, la disminución de las lluvias alcanzó alrededor del 20%. Mientras tanto, las temperaturas medias anuales aumentaron aproximadamente 1,13 °C y las de la estación seca subieron cerca de 1,81 °C.
Estas condiciones favorecen nuevos incendios y dificultan la recuperación de las zonas dañadas.
¿La Amazonía está llegando a un punto de no retorno?
Los científicos advierten que la combinación de incendios, deforestación y calentamiento podría acercar determinadas regiones a transformaciones ecológicas difíciles de revertir.
La pérdida de vegetación reduce la capacidad de absorber carbono y altera los ciclos de humedad que mantienen el funcionamiento del bosque. Sin embargo, el estudio no demuestra que toda la Amazonía haya alcanzado ya un punto irreversible.
Los investigadores consideran fundamentales las políticas de deforestación cero, el control de las quemas y la restauración de áreas degradadas.
El descubrimiento evidencia que proteger la Amazonía no solo significa conservar su biodiversidad, sino también preservar uno de los sistemas naturales más importantes para regular el clima de la Tierra.