La Armada argentina ha confirmado este jueves en rueda de prensa que el día de la desaparición del ARA San Juan se produjo un “evento violento pero no nuclear, consistente con una explosión” en el submarino. El hallazgo aumenta las posibilidades de que el submarino esté en el fondo del mar.

“Son unos desgraciados, nos mintieron”, declaró la esposa de uno de los 44 tripulantes de la nave. “No nos dijeron que murieran, pero sí que están a 3000 metros”. “Están muertos, mataron a mi hermano”, dijo otro familiar.

Enrique Balbi, el portavoz de la Armada, no ha entrado a valorar si la explosión pudo hundir o causar daños significativos en el submarino. Se ha limitado a pedir respeto para las familias y descartar que la explosión detectada por las estaciones sísmicas tuviera que ver con un ataque militar. La señal fue detectada el miércoles 15 de noviembre por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE).

El ARA San Juan desapareció al borde de un talud continental el mismo día. La última comunicación se produjo cuando el submarino se encontraba en una zona por la que cruza la corriente de las Malvinas, un fuerte flujo de agua que nace en el límite entre la Antártida y Sudamérica y que sube hasta la desembocadura del Río de la Plata. En su última comunicación, la nave reportó una avería en las baterías.

En el ARA San Juan viajan 43 hombres y la primera mujer submarinista de Latinoamérica. Hoy se cumplen ocho días desde su desaparición, y el oxígeno es la principal preocupación: si no tienen capacidad para llegar a la superficie y renovarlo, el submarino podría haberse quedado sin aire.

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La Armada continúa con la búsqueda con la ayuda de Estados Unidos, el Reino Unido y otros países que colaboran con aviones y barcos. Anoche, una flota de buques inició su navegación hacia la zona donde el miércoles 15 se detectó una anomalía hidroacústica que se correspondería con explosión de las baterías del submarino a causa de un cortocircuito.