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Ciencia

El ingenioso mecanismo que evita que los pájaros se caigan al dormir)

Dormir sobre una rama estrecha, a varios metros del suelo y expuesto al viento parece una receta perfecta para terminar cayendo. Sin embargo, muchas aves pueden pasar horas descansando en esa posición gracias a una combinación de tendones, articulaciones y reflejos que mantienen sus dedos cerrados prácticamente sin esfuerzo.
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Para un ser humano sería agotador pasar toda la noche agarrado a una barra. En muchas aves que se posan en ramas, en cambio, la propia anatomía de la pata convierte el peso del cuerpo en parte del sistema de sujeción.

El peso del ave ayuda a cerrar los dedos

Cuando un pájaro aterriza sobre una rama y flexiona las patas para acomodarse, los tendones que recorren la parte posterior de sus extremidades se tensan.

Ese movimiento provoca que los dedos se flexionen alrededor de la rama. Así, cuanto más baja el cuerpo del animal sobre sus patas, mayor es la tendencia de los dedos a cerrarse. En muchas especies existe además un sistema anatómico que aumenta la resistencia del tendón y ayuda a mantener el agarre sin necesitar una contracción muscular constante.

Por eso, mientras el ave permanece agachada, sus patas pueden continuar sujetando la rama incluso cuando gran parte de su musculatura se relaja. Para soltarse ocurre prácticamente lo contrario: cuando el animal se incorpora y extiende las patas, disminuye la tensión sobre los tendones y los dedos pueden abrirse.

El ingenioso mecanismo que evita que los pájaros se caigan al dormir)
© Magnific

No necesitan estar haciendo fuerza toda la noche

Esta adaptación resulta especialmente útil para las aves paseriformes, el enorme grupo que incluye gorriones, mirlos, pinzones y muchas otras especies habituales en árboles.

Sus pies están especializados para envolver ramas de distintos diámetros. Generalmente cuentan con tres dedos orientados hacia delante y uno hacia atrás, formando una especie de pinza alrededor del soporte.

El sistema no funciona exactamente como un candado completamente rígido, pero permite que mantener la posición requiera mucha menos actividad muscular que si dependiera únicamente de hacer fuerza de manera consciente.

El cerebro también participa

La anatomía explica buena parte del agarre, pero dormir sobre una rama también requiere mantener cierta estabilidad corporal.

Algunas especies de aves son capaces de utilizar el llamado sueño unihemisférico de ondas lentas, durante el cual una mitad del cerebro descansa mientras la otra permanece relativamente activa.

Este mecanismo puede permitirles mantener un ojo abierto y seguir vigilando posibles amenazas. Sin embargo, no todas las aves duermen así constantemente. Dependiendo de la especie, del entorno y del nivel de peligro, también pueden dormir con ambos hemisferios simultáneamente.

El ingenioso mecanismo que evita que los pájaros se caigan al dormir)
© Magnific

Cada especie tiene su propia solución

La forma de descansar cambia mucho entre aves.

Los flamencos son famosos por dormir sobre una sola pata. Su anatomía permite mantener esa postura con una sorprendente estabilidad y un gasto muscular reducido, mientras que esconder la otra extremidad entre las plumas puede contribuir a conservar calor.

Las aves acuáticas también pueden dormir flotando, mientras que algunas especies descansan directamente sobre el suelo, acantilados o cavidades.

Los vencejos representan uno de los casos más extremos. Algunas especies pasan periodos extraordinariamente largos volando y existen evidencias de que pueden realizar parte de su descanso durante el vuelo, aunque todavía se investiga exactamente cómo organizan el sueño en esas condiciones. Las rapaces, por su parte, poseen patas y garras especialmente adaptadas para sujetarse con firmeza.

Una solución sencilla para un problema difícil

El secreto de las aves, por tanto, no está en mantenerse conscientes ni en apretar desesperadamente la rama durante toda la noche. Su propio peso, la disposición de sus tendones y la forma de sus dedos trabajan conjuntamente para mantenerlas sujetas mientras descansan.

Es una solución biomecánica extraordinariamente eficiente: cuanto más se acomodan para dormir, más fácil resulta mantener el agarre.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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