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Ciencia

La cerveza nos hace sentir más frescos, pero esa sensación esconde un problema para el organismo

Una cerveza fría puede parecer la bebida perfecta para soportar una tarde de playa, pero el alcohol altera los mecanismos que conservan agua y modifica la respuesta corporal al calor. El riesgo aumenta cuando ya existe sudoración, exposición prolongada al sol o se sustituye el agua por varias bebidas alcohólicas.
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Durante una tarde calurosa, pocas bebidas parecen tan refrescantes como una cerveza recién salida de la heladera. Su baja temperatura, el gas y la sensación momentánea de alivio pueden hacer pensar que también está hidratando el organismo. Sin embargo, cuando contiene alcohol, no funciona igual que el agua y puede convertirse en una mala elección si llevamos horas expuestos al sol.

El problema no significa que una sola cerveza vaya a deshidratar automáticamente a cualquier persona. La respuesta depende de la cantidad de alcohol, el nivel previo de hidratación, la temperatura, la sudoración y la cantidad de agua consumida. Aun así, utilizar cerveza como principal bebida para combatir la sed puede dificultar la recuperación de los líquidos perdidos.

El alcohol interfiere con la hormona que retiene agua

Una de las claves está en la vasopresina, también conocida como hormona antidiurética. Cuando el organismo necesita conservar líquidos, esta hormona indica a los riñones que reabsorban más agua y produzcan una orina más concentrada.

El etanol puede reducir temporalmente la liberación de vasopresina y debilitar la respuesta del cuerpo ante los cambios en la concentración de la sangre. Como consecuencia, aumenta la eliminación de agua a través de la orina, especialmente durante las primeras horas después de beber. Este efecto suele ser más evidente cuanto mayor es la concentración y la cantidad de alcohol ingerida.

En una playa, una terraza o un festival, el organismo ya está perdiendo agua mediante el sudor. Si a esa pérdida se suma una mayor producción de orina y no se bebe suficiente agua, el equilibrio puede deteriorarse. La Organización Mundial de la Salud recomienda evitar las bebidas alcohólicas durante los episodios de calor y priorizar una hidratación regular a lo largo del día.

La cerveza nos hace sentir más frescos, pero esa sensación esconde un problema para el organismo
© Magnific

Esto no permite afirmar que cada cerveza haga expulsar necesariamente más líquido del que aporta. Algunos estudios realizados con personas jóvenes observaron que cantidades moderadas de cerveza, acompañadas de suficiente agua, no empeoraron de forma significativa determinados marcadores de hidratación tras hacer ejercicio. El riesgo aumenta con dosis más altas, varias bebidas consecutivas y la sustitución completa del agua.

La sensación de frescor también puede engañar

El alcohol también modifica la circulación sanguínea. Puede aumentar el flujo de sangre hacia la piel y provocar el característico enrojecimiento o una sensación repentina de calor. En un experimento con ocho hombres expuestos a una temperatura de 33 grados, el alcohol incrementó el flujo sanguíneo cutáneo y la sudoración, además de modificar la percepción térmica.

No obstante, la investigación sobre alcohol y altas temperaturas todavía presenta importantes limitaciones. Una revisión científica de 2024 encontró solamente ocho estudios controlados, con un total de 93 participantes, todos hombres jóvenes y sanos. Sus resultados no demostraron de manera consistente que dosis moderadas de alcohol bloquearan la termorregulación, aunque sí detectaron cambios en la temperatura corporal, el flujo sanguíneo y algunos indicadores de hidratación.

El peligro práctico puede encontrarse en la combinación de factores. El alcohol reduce la capacidad de tomar decisiones, puede hacer que ignoremos la sed, favorece permanecer más tiempo al sol y aumenta el riesgo de accidentes en el agua. Además, la OMS recuerda que el etanol es una sustancia tóxica y que incluso los consumos bajos pueden implicar riesgos para la salud.

La cerveza nos hace sentir más frescos, pero esa sensación esconde un problema para el organismo
© Magnific

El agua sigue siendo la mejor opción

La cerveza puede formar parte de un momento social, pero no debería utilizarse para reponer los líquidos perdidos durante una tarde de calor. Lo recomendable es beber agua antes de sentir una sed intensa, buscar sombra y alternar cualquier bebida alcohólica con vasos de agua.

La cerveza sin alcohol presenta una diferencia fundamental: al contener cantidades mínimas o nulas de etanol, su efecto diurético es mucho menor. Puede aportar líquido, aunque tampoco sustituye siempre al agua o a las soluciones con electrolitos cuando existe una sudoración intensa.

La cerveza fría refresca la boca, pero esa sensación no garantiza que esté protegiendo al organismo. Bajo el sol, la bebida que realmente necesita el cuerpo sigue siendo la más sencilla: agua.

 

 

Fuente: Xataka.

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