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Ciencia

La ciencia confirma que el 95% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino y no en el cerebro. Esto explica por qué la alimentación puede influir en la salud mental

La serotonina suele asociarse con el cerebro y las emociones, pero la mayor parte se produce en el intestino. Este descubrimiento está cambiando la forma en que los científicos entienden la relación entre alimentación, microbiota y bienestar psicológico.
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Durante décadas, la serotonina ha sido conocida como la “molécula de la felicidad”. Este neurotransmisor desempeña un papel fundamental en la regulación del estado de ánimo, el sueño, el apetito y múltiples procesos neurológicos. Sin embargo, la investigación científica de los últimos años ha revelado un dato que ha cambiado por completo la forma de entender su funcionamiento: la gran mayoría de la serotonina del cuerpo no se produce en el cerebro, sino en el intestino.

De hecho, diferentes estudios estiman que aproximadamente el 95% de la serotonina se sintetiza en el sistema digestivo, principalmente en células especializadas del intestino. Este descubrimiento ha reforzado la importancia del llamado gut-brain axis, el complejo sistema de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro.

El intestino: una fábrica química del organismo

La ciencia confirma que el 95% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino y no en el cerebro. Esto explica por qué la alimentación puede influir en la salud mental
© Unsplash / Curated Lifestyle.

El intestino humano no solo se encarga de procesar alimentos. También actúa como un auténtico centro bioquímico capaz de producir hormonas, neurotransmisores y otras moléculas clave para el funcionamiento del organismo.

En el caso de la serotonina, su producción está estrechamente relacionada con la actividad de la human gut microbiota, el conjunto de billones de bacterias que viven en nuestro sistema digestivo.

Estas bacterias participan en numerosos procesos metabólicos y pueden influir en la síntesis de neurotransmisores o en la disponibilidad de sus precursores. Por ese motivo, los científicos consideran que la microbiota intestinal desempeña un papel relevante en la regulación del estado de ánimo.

La conexión entre alimentación y bienestar mental

Uno de los factores que más influye en la microbiota intestinal es la dieta. Los alimentos que consumimos determinan en gran medida qué tipos de bacterias predominan en el intestino y cómo interactúan con nuestro organismo.

Para producir serotonin, el cuerpo necesita un aminoácido esencial llamado triptófano, que se obtiene a través de la alimentación. Una vez absorbido, este compuesto puede convertirse en serotonina mediante una serie de procesos bioquímicos.

Algunos alimentos especialmente ricos en triptófano incluyen:

  • Huevos
  • Pescado
  • Lácteos
  • Frutos secos
  • Legumbres
  • Plátanos

Consumir una dieta equilibrada que incluya estos nutrientes puede favorecer la producción de serotonina y contribuir al equilibrio del sistema nervioso.

Más que un neurotransmisor cerebral

La ciencia confirma que el 95% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino y no en el cerebro. Esto explica por qué la alimentación puede influir en la salud mental
© Unsplash / Curated Lifestyle.

Aunque la serotonina producida en el intestino no atraviesa directamente la barrera hematoencefálica para llegar al cerebro, sí influye en otros mecanismos que afectan al sistema nervioso.

Entre ellos se encuentran la regulación del sistema inmunitario, la modulación de la inflamación y la comunicación con el nervio vago, una de las principales vías que conectan el intestino con el cerebro.

Por esa razón, los investigadores consideran que el sistema digestivo funciona como un segundo centro regulador del bienestar psicológico.

La alimentación como parte del cuidado mental

Este conocimiento ha dado lugar a un campo científico en rápido crecimiento conocido como psiquiatría nutricional, que estudia cómo la dieta puede influir en la salud mental.

Aunque la alimentación por sí sola no puede sustituir tratamientos médicos en trastornos como la depresión o la ansiedad, cada vez existen más evidencias de que una dieta equilibrada puede desempeñar un papel importante en el bienestar emocional.

En ese sentido, cuidar lo que comemos no solo tiene efectos sobre el cuerpo, sino también sobre el funcionamiento del cerebro. Y lo que ocurre en el intestino podría tener mucho más peso en nuestra salud mental de lo que se pensaba hasta hace pocos años.

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