Las vacaciones junto al mar suelen evocar descanso, sol y olas. Pero este verano, una visitante inesperada ha comenzado a aparecer en varias playas del Mediterráneo español. Es bella, luminosa… y peligrosa. Se trata de la Pelagia noctiluca, también conocida como clavel del mar. Aunque su picadura rara vez es mortal, sus efectos pueden arruinar cualquier día de playa si no sabes cómo actuar.
Un visitante marino que no da la cara
Durante las últimas semanas, se han reportado múltiples avistamientos de la Pelagia noctiluca en la costa española, especialmente en zonas de Málaga. Aunque esta medusa es habitual en el Mediterráneo, no suele acercarse tanto a la orilla. ¿La razón? Aún no está clara, pero los expertos sospechan que las corrientes marinas y el calentamiento del agua podrían estar empujándola hacia zonas de baño frecuentadas.
Su peligrosidad no radica tanto en su toxicidad, sino en su sigilo: tiene tentáculos que pueden alcanzar los dos metros de largo y que suelen picar sin que el bañista llegue a verla. El contacto con ellos provoca una intensa sensación de quemazón, hinchazón y, en algunos casos, reacciones alérgicas más severas.
Cómo identificarla (y por qué no deberías tocarla nunca)

La Pelagia noctiluca posee un cuerpo semitransparente de tono rosado o violeta brillante, con una forma semiesférica ligeramente aplanada. En la parte inferior, cuenta con cuatro tentáculos orales gruesos y otros dieciséis marginales, más finos pero mucho más largos, que suelen extenderse por debajo del cuerpo y que son los verdaderos responsables de la mayoría de las picaduras.
Toda su superficie está cubierta por pequeñas protuberancias repletas de cnidocitos: las células urticantes que liberan la toxina. Además, cuenta con una peculiaridad que la hace aún más llamativa (y peligrosa): es bioluminiscente. Puede brillar en azul cuando se mueve o se siente amenazada, lo que ha contribuido a su apodo de “medusa luminosa”.
¿Te ha picado? Esto es lo que debes hacer (y lo que no)
Ante una picadura, lo primero es mantener la calma. No frotes la zona afectada ni apliques hielo directamente, ya que esto puede activar aún más los cnidocitos. Usa agua de mar (nunca dulce) para lavar suavemente la herida. Si ves restos visibles de tentáculos, retíralos con pinzas o, si no hay otra opción, con guantes.
Después, desinfecta con alcohol yodado y aplica analgésicos si es necesario. Observa si la piel muestra signos de infección o si aparecen síntomas alérgicos. En caso de duda o si el malestar persiste, acude al puesto de socorrismo o a un centro médico.
Fuente. Hipertextual.