Una máquina que convierte el movimiento del mar en electricidad
La energía solar y la eólica ya forman parte habitual del sistema eléctrico, pero existe otra fuente renovable con un enorme potencial que continúa atrapada en proyectos experimentales: la energía de las olas o undimotriz.
El océano contiene una gran cantidad de energía, pero capturarla exige instalar máquinas en uno de los entornos más agresivos del planeta. El agua salada provoca corrosión, las olas cambian constantemente de altura y dirección, y las tormentas pueden destruir en pocas horas equipos que tardaron años en desarrollarse.
La empresa sueca CorPower Ocean cree haber superado una parte importante de ese problema. Su convertidor C4, instalado frente a la costa de Aguçadoura, en el norte de Portugal, recibió el primer certificado de prototipo que DNV concede a una máquina de energía undimotriz.

El certificado que podría convencer a los inversores
DNV es una de las principales entidades internacionales de verificación técnica para industrias marítimas y energéticas. Su certificación no se limita a comprobar que el dispositivo produce electricidad: también revisa su diseño, resistencia estructural, fabricación, montaje, mantenimiento y comportamiento bajo condiciones extremas.
El proceso de evaluación del C4 se extendió durante siete años. La máquina fue analizada desde sus primeras etapas de ingeniería hasta su funcionamiento en el Atlántico, donde soportó tormentas con olas de hasta 18,5 metros. El certificado confirma que el prototipo cumple los requisitos establecidos por DNV sobre seguridad, fiabilidad y resistencia.
Este reconocimiento es especialmente importante porque puede reducir el riesgo percibido por bancos, aseguradoras e inversores. Muchas tecnologías undimotrices funcionaron en laboratorios o pruebas limitadas, pero nunca consiguieron demostrar que podrían sobrevivir durante años en el mar.
Una tecnología inspirada en el funcionamiento del corazón
El C4 utiliza una boya parcialmente sumergida que se mueve con las olas. Ese desplazamiento acciona un sistema mecánico conectado a un generador eléctrico.
Su principal innovación es WaveSpring, una tecnología de control que permite adaptar el movimiento de la boya a las condiciones del océano. Durante un oleaje normal, el dispositivo amplifica su oscilación para capturar más energía. Cuando llega una tormenta, cambia de configuración y reduce drásticamente su movimiento para soportar las cargas extremas.
CorPower asegura que este sistema produce hasta cinco veces más energía por tonelada de equipo que otras soluciones anteriores. Sin embargo, esta cifra procede de la propia compañía y todavía deberá comprobarse en parques formados por múltiples unidades y durante periodos prolongados.
Portugal y Escocia serán el verdadero examen
La certificación no significa que el C4 esté listo para fabricarse masivamente. Es un certificado de prototipo, mientras que la certificación de tipo, necesaria para validar un producto estandarizado y repetible, sigue siendo uno de los próximos objetivos.
CorPower planea instalar en Aguçadoura tres dispositivos C5 de nueva generación junto al C4. Después quiere desarrollar VianaWave, un parque portugués de 10 megavatios que podría abastecer aproximadamente a 7.500 hogares. La decisión final de inversión está prevista para 2027 y su entrada en operación para 2029 o 2030.
En Escocia prepara Valiant, un parque de 5 megavatios ubicado en el centro de pruebas marinas de Billia Croo, en las islas Orcadas. Este proyecto también apunta a una decisión de inversión en 2027 y a comenzar a operar alrededor de 2029 o 2030.
La energía undimotriz todavía debe demostrar sus costes
España cuenta desde 2011 con la planta de Mutriku, en Gipuzkoa, equipada con 16 turbinas y una potencia total de 296 kilovatios. Su funcionamiento continuado demuestra que es posible producir electricidad con las olas, aunque a una escala muy inferior a la de los grandes parques solares y eólicos.
Los nuevos proyectos deberán demostrar que pueden reducir costes, simplificar el mantenimiento y operar durante años sin averías graves. La certificación del C4 elimina una barrera importante, pero no resuelve todas.
El gran cambio llegará cuando estas máquinas dejen de ser prototipos individuales y comiencen a producir electricidad como una flota. Portugal y Escocia serán los lugares donde la energía de las olas tendrá que demostrar que finalmente puede salir del laboratorio.