El pasado 13 de junio, Israel lanzó una ofensiva sin precedentes contra Irán, centrada en instalaciones nucleares y mandos militares de alto nivel. La respuesta iraní, masiva y fulminante, llegó ayer con una lluvia de misiles y drones. En medio de esta tormenta, el presidente Trump regresó anticipadamente de la cumbre del G7, instando a evacuar Teherán. Las piezas ya no pueden volverse atrás: el conflicto evoluciona cada hora.
La ofensiva sorpresa de Israel

El viernes 13 de junio, la Fuerza Aérea israelí desplegó más de 200 aviones en cinco oleadas, lanzando más de 330 bombas contra casi 100 objetivos—centrales nucleares, bases militares e infraestructuras de misiles—en ciudades como Teherán, Esfahán, Tabriz y Kermanshah. Según fuentes israelíes, destruyeron unos 30 lanzadores de misiles y eliminaron a varios comandantes de las Guardias Revolucionarias.
Israel aprovechó inteligencia del Mossad para neutralizar los sistemas de defensa aérea y asegurar el control completo del espacio aéreo iraní, con Bombarderos apuntando también a instalaciones subterráneas en Natanz. El primer ministro Netanyahu defendió el operativo como una defensa contra “la amenaza nuclear de Irán” y anunció que continuaría “los días necesarios”.
La respuesta fulminante de Irán
La reacción iraní fue inmediata y contundente. La noche del sábado, Teherán lanzó una ofensiva con más de 150 misiles balísticos y más de 100 drones contra objetivos en Israel. Según funcionarios israelíes, al menos 24 personas murieron y más de 500 resultaron heridas por los bombardeos —apunta Reuters— .
Irán justificó sus ataques como “una respuesta aplastante” y mostró imágenes del impacto en Tel Aviv y Jerusalén, donde se escucharon explosiones y cohetes sobrevolaron la ciudad. El régimen impuso un bloqueo informativo, cerró su espacio aéreo y declaró estado de emergencia.
Trump irrumpe desde el G7

Fue Donald Trump quien rompió su silencio en la cumbre del G7 en Canadá, regresando abruptamente a Washington. Desde su cuenta en Truth Social y declaraciones oficiales, pidió evacuación inmediata de Teherán y dijo que Irán «no puede tener arma nuclear». Sin aval de un cese al fuego, Trump exigió un “final real” al programa nuclear persa.
A su vez, advirtió que cualquier ataque a intereses norteamericanos desencadenaría una respuesta “como nunca habían visto” . Su retorno temprano evidencia la magnitud de la crisis y augura posible envío de recursos militares adicionales, incluyendo bombas penetrantes (“bunker-busters”).
Alianzas globales y tensión internacional
En el marco del G7, las potencias europeas y Japón pidieron moderación, mientras Rusia expresó que Irán tiene derecho a defenderse y China aconsejó prudencia y evacuaciones tanto en Irán como en Israel. La ONU solicitó calma y varios países comenzaron a evacuar ciudadanos de la zona.
La escalada impactó los mercados: el precio del crudo subió, la bolsa global retrocedió y se cerraron cielos en la región . Los corredores humanitarios están bajo presión y las agencias advierten sobre una emergencia regional.
¿Hacia dónde avanza este conflicto?
Este enfrentamiento se perfila como una guerra por delegación, donde evitaría choques directos EE.UU. e Israel en el terreno, pero su apoyo político y militar amplifica el conflicto. Tres escenarios amenazan el futuro: una guerra abierta en Medio Oriente, una prolongada crisis nuclear o un pacto diplomático condicionado a ceder soberanía iraní.
Todo dependerá de Trump y sus aliados: si optan por militarizar más el conflicto o encauzarlo hacia negociaciones. Por ahora, el reloj avanza sin tregua. Teherán sigue en estado de emergencia, Tel Aviv bajo alerta y el G7 fragmentado. Nadie quiere dar el próximo paso… pero muchos lo esperan.