Cuando la semana pasada el cohete New Glenn de Blue Origin explotó en la plataforma de lanzamiento, el golpe no fue solo para la compañía sino también para las ambiciones de la NASA en sus planes de misiones a la Luna.
El alunizador de carga Blue Moon Mark 1 (MK1) debía lanzarse a bordo del New Glenn para un vuelo de demostración esta temporada de otoño. Esa misión será la primera en el programa de la Base Lunar de la NASA, un paso esencial para el desarrollo de un Blue Moon Mark 2 (M2), el alunizador tripulado que Blue Origin está desarrollando para futuras misiones Artemis. En lugar de demorar la misión hasta que el New Glenn esté listo para volver a volar —lo que podría llevar más de un año—, la NASA está “desacoplando al alunizador del vehículo de lanzamiento y la plataforma”, le dijo a FOX Business el jueves el jefe de la NASA, Jared Isaacman.
Un vocero de la NASA confirmó ante Spaceflight Now que a la agencia le gustaría que los lanzamientos del MK1 y potencialmente del MK2 pasarían a un cohete que no sea el New Glenn.
“La NASA está muy enfocada en el alunizador porque en eso se basa nuestra misión para llevar astronautas de regreso a la superficie de la Luna antes de 2029, y podremos seguir desarrollando ese alunizador y avanzando para que esté disponible en 2027 para nuestra misión de prueba Artemis 3, potencialmente también para nuestros objetivos de alunizaje de 2028”, dijo Isaacman.
Artemis no espera
El New Glenn explotó en la rampa de lanzamiento de la Estación de la Fuerza Espacial en Cabo Cañaveral durante una prueba de pre-lanzamiento del 28 de mayo. La explosión produjo una columna de llamas y causó importantes daños en la plataforma. Fue un enorme paso atrás para Blue Origin, pero la compañía ha establecido ambiciosos plazos para el próximo vuelo del cohete y piensa volver a efectuar un lanzamiento antes de que termine 2026.
Eso le da a Blue Origin menos de siete meses para reparar los daños en la plataforma, llevar a cabo una investigación del problema, y completar una nueva prueba de prelanzamiento. Varias fuentes le dijeron a Ars Technica que lo más realista sería un plazo de 12 a 18 meses, por lo que sería muy asombroso que el New Glenn pudiera despegar antes de 2027. Hablando en la Cumbre del Consejo de CNBC CEO el lunes, Isaacman dijo que la plataforma de lanzamiento del New Glenn no estará reparada hasta 2028.
La compañía está bajo mucha presión para lanzar su vehículo de peso pesado tan pronto como sea posible. Se suponía que el New Glenn era un componente clave en el programa Artemis de la NASA, como vehículo de lanzamiento para los alunizadores Blue Moon que llevarán astronautas y carga a la superficie lunar. Pero aunque el cohete no pueda volar antes de fin de este año, la NASA no tiene intención de postergar los plazos del programa Artemis.
Hasta donde sabemos, sigue en pie el plazo de este otoño para lanzar la primera misión del MK1 (Moon Base I). Ese vuelo validará la capacidad del alunizador de carga y llevará varias cargas de la NASA a la superficie lunar, preparando el camino para el desarrollo del MK2 y reduciendo riesgos para un alunizaje tripulado de la misión Artemis en 2028.
Es importante señalar que la NASA también ha hablado con SpaceX para el desarrollo de alunizadores de tripulación y carga para el programa Artemis, por lo que la redundancia ya está establecida. La misión Artemis 3, que se lanzaría en 2027, busca evaluar los alunizadores tripulados de ambas compañías en el espacio por primera vez. Asegurar que la Artemis 3 se lance en los plazos fijados será esencial para cumplir el objetivo de la NASA de poner astronautas en la Luna antes de que lo haga China, y es probablemente esa razón la que motiva a la agencia a evaluar vehículos alternativos de los alunizadores de Blue Origin.
¿Quién podría lanzar los alunizadores Blue Moon?
En la Cumbre CNBC Isaacman dijo que las opciones de lanzamiento para los alunizadores Blue Moon son limitadas debido a su masa y volumen. “En términos de cargas y vehículos de peso pesado tenemos a SpaceX y a Blue Origin, y obviamente una de esas dos hoy no puede efectuar su lanzamiento”, afirmó.
Los alunizadores se han diseñado específicamente para las medidas de 7 metros de ancho del New Glenn, por lo que enviarlos a la superficie de la Luna implica usar un cohete de medidas similares. Isaacman dijo que probablemente eso ponga a la NASA en “terreno de Falcon pesados”, sugiriendo que los alunizadores podrían lanzarse a bordo de un cohete de peso pesado de SpaceX. Pero según Ars Technica, podría haber problemas de compatibilidad entre la etapa superior a Keroseno del Falco Pesado y el motor BE-7 del MK1, que usa hidrógeno líquido y oxígeno líquido. Además, sería sorprendente ver que Blue Origin se asocie con su rival directo.
Otra de las opciones sería el Vulcan Centaur de United Launch Alliance, pero ese cohete está en tierra desde febrero debido a una anomalía en el motor y no se sabe cuándo podrá volver a volar.
Eso pone a la NASA en un brete. Si Blue Origin logra lo que quiere, el MK1 se lanzaría a bordo del New Glenn antes de fin de año, pero eso resulta increíblemente improbable. La compañía tendrá que trabajar con la NASA para encontrar una solución que preserve los plazos programados para los programas Artemis y Moon Base de la agencia espacial.