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Ciencia

La física parece indicar que el océano oculto de la luna Europa podría ser mucho más oculto de lo que se creía

Durante mucho tiempo la ciencia supuso que los charcos de agua en la superficie de Europa provenían de los profundos océanos helados que tiene esa luna, pero ¿es posible eso?
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Este año la ciencia advirtió sobre los peligros del “hielo plumoso” que tiene Europa en su superficie. Si no se toma en cuenta, las misiones que se dirijan a la luna de Júpiter podrían ahogarse en sus profundos océanos de hielo. Un nuevo estudio sugiere que tal vez eso no suceda, pero no por motivos que hagan que sea más fácil viajar hasta allí.

Un trabajo publicado ayer en Nature Astronomy contradice la suposición de que los charcos poco profundos que tiene Europa en su superficie representan una ruta de acceso directo a los profundos océanos de hielo que tiene esa luna. En teoría, la supuesta ruta de acceso haría que fuera más fácil que una sonda explorara cómo llega el agua líquida de los profundos océanos hasta la superficie a través de grietas en el hielo. Pero lamentablemente, no hay certezas de que sea así.

“Es, exactamente, lo que quisimos estudiar”, le dijo a Gizmodo Lujendra Ojha, autor principal de trabajo y científico de la tierra en la Universidad Rutgers. “En particular nos preguntamos si el agua podría viajar tal distancia antes de perder calor y congelarse, o si las fracturas podían permanecer abiertas durante el tiempo suficiente como para que pasara por ellas una buena cantidad de agua”.

El hielo fracturado y los volcanes

Para su estudio, Ojha y sus colegas simularon el movimiento y enfriamiento del agua dentro de las fracturas de la costra de hielo de Europa. En declaraciones de Rutgers, Ojha explicó que los modelos anteriores “solían tratar el surgimiento del agua a través del hielo de Europa como si se moviera en forma relativamente ordenada”. También trazan una analogía entre los volcanes y los volcanes de hielo, aunque hay diferencias fundamentales entre el hielo, el agua líquida, la lava y los volcanes, según explicó.

El nuevo ángulo de estudio, por otra parte, es más realista porque efectúa ajustes al tomar en cuenta diversos factores como la velocidad del agua, el tamaño de la grieta, la turbulencia, y el súper enfriamiento. Las simulaciones llegaron a una conclusión simple pero tal vez, desalentadora. Hay demasiados obstáculos como para que el agua del océano profundo llegue de manera estable a la superficie. Por ejemplo, si el agua se eleva en turbulencia, “pierde calor rápidamente, que se disipa al hielo que la rodea y forma pequeños cristales de hielo que eventualmente obstruyen la grieta”, le dijo Ojha a Gizmodo.

Para los fans de Europa

Es decir que los charcos de agua que se han observado en la superficie de Europa probablemente provengan de secciones donde la corteza de hielo se derritió, y no del océano que hay en las profundidades. Dicho esto, Ojha le explicó a Gizmodo que los hallazgos no necesariamente indiquen que se requieran drásticos cambios en las misiones que se envíen a Europa. Pero si una nave espacial detecta reservorios poco profundos de agua líquida en Europa, “conviene no suponer automáticamente que el agua proviene del océano que tiene Europa en sus profundidades”.

Ojha concluyó diciendo que “en ese caso los hallazgos químicos, físicos y quizá biológicos que podamos entender al estudiar el agua líquida podrían no reflejar la química del océano oculto. Las misiones futuras deberían centrarse no solo en encontrar el agua poco profunda sino en determinar su origen y en reconocer si tiene conexión con el océano oculto”.

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