«¿Por qué el macho guppy persigue como loco a mi hembra?» pregunta desesperado un usuario de Yahoo! Respuestas. El mundo animal tiene sus cosas y una de ellas es que los guppies (o lebistes) acosan sexualmente a sus hembras con el fin de aparearse. Para evitarlo, las hembras se vuelven mejores nadadoras que ellos.

Son las conclusiones a las que llega un estudio de las universidades de Glasgow y Exeter tras observar a este pequeño pez centroamericano en el laboratorio. El macho de la especie intenta forzar a la hembra para aparearse y ella gasta mucha energía intentando escapar; a veces acaba herida. Sin embargo, tras cinco meses expuestas a este acoso, las hembras aprenden a nadar con una mayor eficiencia; es decir, usando menos energía.

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Los científicos han observado este aprendizaje en las hembras que conviven con un número normal de machos, pero no en las que tenían en cautiverio con pocos machos. Por eso atribuyen este comportamiento al acoso sexual que sufren durante toda su vida.

«Parece que el incremento prolongado de nado de alta intensidad en las hembras, causado por el acaso del macho, deriva en cambios en la fisiología o en la mecánica del nado del pez, lo que reduce el coste energético del propio nado y permite a la hembra de guppy reducir la presión de este comportamiento coactivo» dice Safi Darden de la Universidad de Exeter

Por si te queda alguna simpatía hacia el macho de guppy, un estudio anterior sugiere que también acosan sexualmente a las hembras de otras especies con el fin de dejarlas estériles y evitar que esa otra especie se siga reproduciendo. Nos queda el consuelo de que no tienen conciencia y lo hacen por instinto.

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