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Tecnología

La IA necesita cada vez más electricidad y China ya está trasladando sus centros de datos al oeste

China puso en marcha en Ningxia un sistema que conecta una planta solar directamente con un gran complejo de centros de datos. Cuando se complete su parque eólico, generará 4.300 millones de kWh anuales. El proyecto muestra cómo Pekín pretende convertir la abundancia energética del oeste en capacidad para desarrollar inteligencia artificial.
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Una planta solar conectada directamente con los servidores

El crecimiento de la inteligencia artificial obliga a construir centros de datos cada vez más grandes, pero también a resolver una pregunta incómoda: de dónde saldrá toda la electricidad necesaria para mantener funcionando millones de procesadores.

China acaba de ensayar una respuesta en Zhongwei, una ciudad situada en la Región Autónoma Hui de Ningxia. Allí entró en funcionamiento el primer gran proyecto chino diseñado para suministrar electricidad renovable directamente a un complejo de centros de datos.

La primera fase incluye una planta fotovoltaica de 500 megavatios conectada mediante líneas exclusivas con el llamado Zhongwei Cloud Base. La electricidad no necesita recorrer toda la red nacional antes de llegar a los servidores, lo que reduce pérdidas y evita parte de los problemas de congestión.

La IA necesita cada vez más electricidad y China ya está trasladando sus centros de datos al oeste
© Magnific

La parte eólica todavía está en construcción

Algunos titulares presentan el proyecto como el primer centro de inteligencia artificial chino alimentado completamente por energía eólica. La realidad es algo más gradual.

La planta solar ya está operativa, pero los 1,5 gigavatios de capacidad eólica previstos todavía deben completarse durante 2026. Cuando todo el sistema esté terminado, las instalaciones solares y eólicas podrán generar unos 4.300 millones de kilovatios-hora al año y evitar, según los cálculos oficiales, alrededor de 3,65 millones de toneladas de emisiones de carbono.

El complejo de centros de datos consume aproximadamente 2.290 millones de kWh anuales. El proyecto combina suministro físico directo desde la planta solar, contratos energéticos con los parques eólicos, almacenamiento y respaldo de la red convencional para mantener los servidores encendidos cuando no haya suficiente sol o viento.

Por tanto, no se trata de un centro completamente desconectado de la red ni de una instalación alimentada únicamente por una fuente renovable. Su novedad reside en integrar producción eléctrica, almacenamiento y cargas informáticas dentro de un mismo sistema.

Los cálculos de la IA podrán seguir la disponibilidad de energía

Una de las posibilidades más interesantes consiste en trasladar o retrasar determinadas tareas informáticas según la cantidad de electricidad renovable disponible.

El entrenamiento de un modelo puede dividirse entre diferentes centros y no todas las operaciones necesitan ejecutarse inmediatamente. Cuando haya abundante producción solar o eólica, el sistema podría aumentar la carga de trabajo en Zhongwei. Cuando la generación disminuya, algunas tareas podrían desplazarse o posponerse.

Esta coordinación entre vatios y capacidad informática forma parte del programa nacional “Datos del Este, Computación del Oeste”. Pekín creó ocho grandes nodos y diez clústeres para trasladar almacenamiento y tareas no urgentes desde las congestionadas regiones orientales hacia zonas occidentales con más terreno, clima frío y abundancia de renovables.

El clima de Ningxia también reduce la refrigeración

Zhongwei ofrece otra ventaja: su clima es seco, frío durante buena parte del año y permite utilizar aire exterior para refrigerar los equipos durante más tiempo.

Algunas instalaciones de la región informan valores de eficiencia energética cercanos a un PUE de 1,15. Esta métrica compara toda la electricidad consumida por el edificio con la utilizada directamente por los equipos informáticos. Cuanto más se aproxima a 1, menos energía se pierde en refrigeración, iluminación y sistemas auxiliares.

Como referencia, el promedio mundial se situó en 1,56 en el estudio de Uptime Institute de 2024 y apenas mostró mejoras durante 2025. Eso convierte la refrigeración natural de Ningxia en una ventaja importante, aunque un PUE bajo no demuestra por sí mismo que toda la electricidad sea renovable.

La carrera de la IA también será una carrera energética

La Agencia Internacional de la Energía calcula que el consumo mundial de los centros de datos podría duplicarse hasta rondar los 950 TWh en 2030. Solo las instalaciones especializadas en inteligencia artificial podrían triplicar su demanda durante este periodo.

China no ha resuelto completamente el impacto ambiental de la IA: su sistema eléctrico todavía depende en buena medida de combustibles fósiles y los centros necesitan respaldo cuando las renovables no producen.

Sin embargo, Zhongwei muestra una estrategia más amplia que simplemente construir servidores. Pekín está colocando la capacidad informática cerca de las regiones donde abundan el sol, el viento y el terreno. En la carrera por la inteligencia artificial, disponer de chips avanzados será decisivo, pero también lo será conseguir electricidad suficiente para mantenerlos encendidos.

 

 

Fuente: Xataka.

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