Illustration: Alex McClelland, Bournemouth University

Un megaterio no es algo a lo que quieras enfrentarte armado solo con una lanza. Estos colosos de cuatro toneladas alcanzaban los cinco metros de alto cuando se erguían, y sus largos brazos terminados en garras como cuchillos eran más que suficiente como para disuadir a la mayor parte de depredarores... salvo a uno.

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El √ļnico animal lo bastante loco como para querer cazar activamente un megaterio no es otro que el ser humano. Un grupo de paleont√≥logos acaba de publicar un estudio que teoriza c√≥mo hac√≠an nuestros antepasados hace 10.000 a√Īos para abatir uno de los mam√≠feros m√°s grandes que ha pisado el planeta.

Ilustración de un megaterio junto a un esqueleto conservado en el Museo e Historia Natural de Londres.
Image: Wikimedia Commons

La historia de esta cacer√≠a estaba oculta bajo las arenas del Parque Natural White Sands, en Nuevo M√©xico. Cuando el viento sopla fuerte, las arenas se mueven y a veces destapan huellas grabadas en la roca que era barro hace miles de a√Īos. Son tan dif√≠ciles de encontrar una vez el polvo vuelve a taparlas que los paleont√≥logos las llaman huellas fantasma.

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Recientemente, un nuevo conjunto de huellas fantasma ha permitido a los paleontólogos reconstruir una macabra cacería en la que un grupo de seres humanos abate un megaterio. Las huellas relatan una danza de la muerte en la que probablemente más de un cazador acabó perdiendo la vida bajo las garras de un megaterio comprensiblemente enfadado.

Las huellas humanas siguen al animal durante mucho tiempo en línea recta, pero llega un momento, cuando lo alcanzan, en el que las huellas del enorme mamífero (un pariente lejano de los actuales perezosos) se ven rodeadas por un círculo de huellas humanas. De vez en cuando dos de los cazadores abandonan el círculo y se acercan al megaterio desde diferentes ángulos. La hipótesis de los investigadores es que uno de ellos trataba de llamar la atención del animal gritando o agitando los brazos mientras el otro trataba de asestarle un lanzazo mortal.

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Los encontronazos de este tipo pod√≠an durar mucho tiempo hasta que la partida de caza abat√≠a su presa. No siempre ers el ser humano el que se sal√≠a con la suya. Hace 10.000 a√Īos White Sands era un terreno h√ļmedo en el que medraban los mamuts, los mastodones y los lobos cavernarios. El vecindario era peligroso. [v√≠a Phys.org]