Saltar al contenido
Mundo

La montaña de Turquía que esconde un misterio de hace 4.300 años

Una estructura con forma de embarcación, análisis de radar y restos hallados en una montaña turca reavivan una antigua pregunta que parecía imposible de responder.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Durante siglos, la historia del Arca de Noé fue considerada principalmente un relato religioso. La narración bíblica cuenta que Noé construyó una enorme embarcación para sobrevivir junto a su familia y preservar animales de distintas especies frente a un diluvio devastador.

Pero existe un lugar concreto que lleva décadas alimentando una posibilidad mucho más intrigante. En una zona montañosa de Turquía, una formación natural con una sorprendente silueta de barco ha sido estudiada por investigadores que intentan determinar qué se esconde realmente bajo su superficie.

Ahora, nuevas exploraciones volvieron a colocar este sitio en el centro de la discusión. Los investigadores que trabajan allí aseguran haber identificado patrones que, según su interpretación, serían difíciles de explicar como una simple formación geológica. La conclusión, sin embargo, está lejos de ser aceptada por la comunidad científica.

Una cicatriz de 164 metros en Turquía lleva décadas señalada como el Arca de Noé. El radar acaba de encontrar ángulos rectos bajo tierra y ahora empieza la prueba de verdad
© Noah Ark Project.

Una montaña con una forma demasiado peculiar

La llamada Formación Durupınar se encuentra cerca del Monte Ararat, en el este de Turquía. Desde que fue identificada en la década de 1950, su aspecto alargado y curvado despertó especulaciones sobre una posible relación con el Arca de Noé.

La estructura alcanza aproximadamente 150 metros de longitud, una dimensión que sus defensores consideran especialmente llamativa porque guarda cierta relación con las proporciones atribuidas al arca en el relato bíblico.

Durante mucho tiempo, una de las explicaciones más aceptadas fue que se trataba de una formación creada por procesos naturales. La erosión, los movimientos del terreno, los glaciares y los sedimentos podían haber producido una estructura con apariencia de embarcación.

Sin embargo, investigadores vinculados al proyecto Noah’s Ark Scans llevan años estudiando el lugar mediante diferentes técnicas. Según sus últimos análisis, las imágenes obtenidas mediante radar del subsuelo muestran líneas rectas, posibles intersecciones y espacios que parecen formar patrones estructurados a distintas profundidades.

Para Andrew Jones, fundador de la organización, estos resultados plantean dudas sobre la explicación puramente geológica. El investigador sostiene que las perforaciones y los estudios realizados no muestran el bloque compacto de piedra caliza que, según algunas hipótesis, debería encontrarse bajo la formación.

La interpretación es mucho más ambiciosa: que bajo las capas de tierra y sedimentos podrían existir restos de una antigua estructura construida por seres humanos.

Lo que encontraron bajo la superficie

El interés por Durupınar no se limita a su forma exterior. Los investigadores también señalan la presencia de diferentes materiales y anomalías detectadas en el subsuelo.

Entre los elementos que consideran relevantes aparecen capas diferenciadas, cavidades y posibles estructuras internas. Los análisis también apuntaron a la existencia de materiales que podrían estar relacionados con una antigua actividad humana.

Otro elemento que despertó interés es la presencia de arcilla y determinados depósitos sedimentarios en una zona de gran altitud. Para los investigadores del proyecto, estos materiales podrían aportar información sobre antiguos cambios ambientales y sobre episodios de inundación ocurridos en la región.

El marco temporal también resulta fundamental. Algunas de las evidencias estudiadas han sido relacionadas con el período Calcolítico, también conocido como Edad del Cobre. Se trata de una etapa de transición en la que distintas sociedades comenzaron a utilizar metales mientras todavía mantenían muchas herramientas y prácticas heredadas de la Edad de Piedra.

Los defensores de la hipótesis del Arca consideran que esta cronología resulta compatible con la antigüedad atribuida tradicionalmente al relato. También sostienen que algunos fragmentos y materiales encontrados en las proximidades merecen nuevos estudios.

Lauren Witzke, vinculada a Noah’s Ark Scans, afirmó que las capas superiores de la formación presentan un estado de deterioro importante y que determinados materiales situados debajo podrían conservarse mejor. La organización incluso plantea que algunas de las estructuras detectadas podrían corresponder a madera mineralizada.

Pero aquí aparece la parte más importante de la historia: ninguno de estos indicios ha demostrado que la Formación Durupınar sea realmente el Arca de Noé.

Una hipótesis que sigue sin convencer a la mayoría

Aunque las investigaciones continúan alimentando el misterio, la interpretación de los resultados está lejos de ser unánime. La mayoría de los geólogos y arqueólogos considera que Durupınar puede explicarse mediante procesos naturales.

Para demostrar que la formación corresponde a una embarcación de miles de años de antigüedad sería necesario encontrar evidencias mucho más concluyentes: restos estructurales inequívocos, materiales arqueológicos asociados y una datación sólida que permita establecer una relación directa con una construcción humana.

Por ahora, los investigadores que defienden la hipótesis del Arca consideran que los nuevos datos justifican continuar con las excavaciones y los análisis. Sus resultados podrían ayudar a determinar si las formas observadas bajo tierra corresponden a estructuras artificiales o a patrones producidos por la propia geología del terreno.

Así, después de más de cuatro milenios, el supuesto paradero del Arca continúa atrapado entre la tradición, la arqueología y una formación montañosa cuya verdadera naturaleza todavía genera preguntas.

 

[Fuente: La Nación]

Compartir esta historia

Artículos relacionados