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Ciencia

La NASA acaba de fotografiar una galaxia que se dirige hacia uno de los entornos más hostiles del universo cercano. Los astrónomos creen que su aspecto podría cambiar para siempre en los próximos cientos de millones de años

Messier 88 parece una galaxia espiral relativamente normal, pero está atravesando una región donde la gravedad, el gas intergaláctico y un agujero negro supermasivo podrían transformar radicalmente su futuro.
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Las galaxias suelen transmitir una sensación de permanencia. Sus enormes dimensiones hacen que parezcan estructuras inmóviles, congeladas en el tiempo. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Todas se desplazan, interactúan y evolucionan constantemente bajo la influencia de la gravedad. Algunas incluso atraviesan procesos capaces de alterar por completo su apariencia.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo con Messier 88, una galaxia espiral situada a unos 63 millones de años luz de la Tierra que acaba de ser retratada con gran detalle por el telescopio espacial Hubble.

La imagen difundida por la NASA muestra una estructura espectacular, con brazos espirales perfectamente definidos y regiones repletas de estrellas jóvenes. Pero detrás de esa apariencia tranquila se esconde una historia mucho más dinámica.

Una galaxia que se dirige hacia el corazón del Cúmulo de Virgo

Messier 88, también conocida como NGC 4501, forma parte del Cúmulo de Virgo, una gigantesca agrupación formada por más de mil galaxias unidas por la gravedad.

Lejos de permanecer estáticas, las galaxias de este cúmulo orbitan alrededor de las regiones más masivas de la estructura, siguiendo trayectorias que pueden prolongarse durante cientos de millones o incluso miles de millones de años.

Los astrónomos creen que M88 se encuentra actualmente en una larga aproximación hacia las zonas centrales del cúmulo. Su destino final será una región dominada por la enorme galaxia elíptica Messier 87, uno de los objetos más masivos del universo cercano y famosa por albergar el agujero negro cuya sombra fue fotografiada por primera vez en 2019.

Aunque la distancia actual entre ambas sigue siendo enorme, las simulaciones indican que M88 alcanzará su máxima aproximación dentro de aproximadamente 200 o 300 millones de años.

Un agujero negro gigantesco en el centro de la galaxia

La nueva imagen del Hubble también permite estudiar con detalle el núcleo de Messier 88. En esa región central se encuentra un agujero negro supermasivo con una masa estimada en unas 100 millones de veces la del Sol.

Los investigadores consideran que el objeto se encuentra activo, absorbiendo gas y polvo de su entorno. Ese material forma estructuras calientes alrededor del agujero negro y puede generar corrientes de gas expulsadas desde las regiones centrales de la galaxia.

Alrededor de este núcleo domina una población de estrellas antiguas de color rojizo que producen el característico brillo cálido visible en el centro de la imagen. El contraste con los brazos espirales resulta notable. Allí predominan regiones azules y rosadas donde continúan naciendo nuevas estrellas.

El problema que ya está empezando a afectar a la galaxia

La NASA acaba de fotografiar una galaxia que se dirige hacia uno de los entornos más hostiles del universo cercano. Los astrónomos creen que su aspecto podría cambiar para siempre en los próximos cientos de millones de años
© ESA / Hubble & NASA, D. Thilker.

Lo más interesante para los astrónomos no es únicamente la presencia del agujero negro. Los investigadores han detectado señales de que Messier 88 ya está experimentando las consecuencias de su viaje por el cúmulo.

El fenómeno se conoce como «despojo por presión dinámica» o ram pressure stripping. Ocurre cuando una galaxia atraviesa el tenue gas caliente que llena el espacio entre los distintos miembros de un cúmulo galáctico.

Aunque ese medio parece casi vacío, las velocidades involucradas son tan elevadas que generan una especie de viento cósmico capaz de arrancar material de las galaxias que lo atraviesan.

La pérdida del combustible necesario para crear estrellas

Las observaciones muestran que algunas regiones de M88 ya presentan menos gas frío del que debería tener una galaxia de su tamaño. Y eso es importante. El gas frío actúa como la materia prima necesaria para formar nuevas generaciones de estrellas. Sin él, la actividad estelar comienza a disminuir progresivamente.

Los científicos también han observado que parte del disco gaseoso parece comprimido y recortado en la dirección de movimiento de la galaxia, una señal compatible con este proceso de erosión galáctica. En otras palabras, Messier 88 podría estar perdiendo lentamente el combustible que necesita para seguir evolucionando como una galaxia espiral activa.

Una fotografía que captura una transformación en marcha

La nueva observación forma parte de un programa científico diseñado para comprender cómo cambian las galaxias espirales cuando viven en entornos extremadamente densos. Gracias a la Cámara de Campo Amplio 3 del Hubble, los investigadores pueden analizar cúmulos estelares, regiones de formación estelar y estructuras de gas con una precisión extraordinaria.

Lo que convierte a Messier 88 en un objetivo especialmente interesante es que parece encontrarse en una fase intermedia. No es una galaxia ya transformada por completo, pero tampoco una galaxia intacta. Está cambiando.

Y aunque esos cambios ocurren a una escala temporal imposible de percibir para los seres humanos, la fotografía del Hubble captura uno de esos momentos raros en los que los astrónomos pueden observar una transformación cósmica mientras todavía está sucediendo. Lo que hoy parece una elegante galaxia espiral podría convertirse en algo muy diferente cuando complete su viaje hacia el corazón del Cúmulo de Virgo.

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