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Ciencia

La NASA admite una verdad incómoda: hoy no podría detener un asteroide letal si viniera hacia la Tierra

La misión DART demostró que desviar un asteroide es posible. El problema es otro: fue un experimento único. Según advierten científicos involucrados en la defensa planetaria, hoy la humanidad no cuenta con sistemas listos para repetirlo si aparece una amenaza real
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Durante décadas, el cine ha convertido el impacto de un asteroide en un espectáculo de ciencia ficción. Sin embargo, lejos de Hollywood, la comunidad científica maneja una preocupación mucho más sobria: si mañana se detectara un asteroide con trayectoria de colisión contra la Tierra, la NASA no tendría una tecnología operativa lista para desviarlo.

La advertencia no viene de una voz marginal. La lanzó Nancy Chabot, científica de la Universidad Johns Hopkins y una de las figuras clave detrás de la misión DART, el primer experimento real de defensa planetaria realizado en 2022. Sus palabras, recogidas por The Times, resumen el problema sin rodeos: “Esto me mantiene despierta por las noches”.

DART funcionó… pero fue un caso único

En septiembre de 2022, la NASA logró algo histórico. La nave DART impactó deliberadamente contra Dimorphos, un asteroide de unos 160 metros de diámetro, a más de 22.000 kilómetros por hora. El objetivo era comprobar si un choque controlado podía modificar su órbita. Funcionó: el asteroide cambió su trayectoria.

El éxito fue rotundo desde el punto de vista científico. Pero también dejó al descubierto una debilidad inquietante. DART no fue el inicio de un sistema defensivo, sino un experimento aislado. No hay una flota de naves similares en espera, ni protocolos listos para activarse ante una amenaza real.

En otras palabras: demostramos que es posible, pero no estamos preparados para repetirlo cuando haga falta.

El verdadero escudo hoy es el tiempo

Ante la falta de tecnologías listas para intervenir, la única defensa real de la Tierra frente a un impacto es la anticipación. Detectar un asteroide peligroso con años —o incluso décadas— de antelación es la diferencia entre poder hacer algo… o no poder hacer nada.

La NASA lo sabe y por eso dedica recursos constantes al rastreo del cielo. Kelly Fast, responsable de defensa planetaria de la agencia, lo explicó de forma clara: su trabajo consiste en “encontrar los asteroides antes de que nos encuentren a nosotros”.

Actualmente se estima que existen unos 25.000 asteroides cercanos a la Tierra con un tamaño superior a los 140 metros, suficientes para causar daños regionales graves. El problema es que solo se ha identificado con precisión menos de la mitad.

Para cerrar ese vacío, la NASA prepara el telescopio NEO Surveyor, diseñado específicamente para detectar objetos cercanos a la Tierra incluso cuando no reflejan bien la luz del Sol. A diferencia de los sistemas actuales, este observatorio usará infrarrojos para localizar asteroides “invisibles” para los telescopios tradicionales.

Si funciona como se espera, permitirá identificar amenazas potenciales con mucha más antelación. Y ese detalle es crucial: desviar un asteroide no es una carrera contrarreloj de días o semanas, sino una operación que requiere años de margen.

Una amenaza poco probable, pero real

Los científicos insisten en no caer en el alarmismo. La probabilidad de un impacto catastrófico es baja. Pero no es cero. Y el verdadero riesgo, advierten, no es tanto el asteroide en sí, sino la falsa sensación de seguridad tras el éxito de DART.

La misión demostró que la física funciona. Lo que todavía no existe es una infraestructura global de defensa planetaria preparada para actuar cuando el aviso no sea un ejercicio, sino una cuenta atrás real.

La paradoja es clara: por primera vez en la historia, la humanidad sabe cómo podría evitar un desastre de este tipo… pero aún no ha hecho lo necesario para garantizar que pueda hacerlo a tiempo.

[Fuente: Marca]

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