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Ciencia

Hace 37.000 años, nuestros antepasados dibujaron animales en una cueva de Francia. Ahora los científicos descubrieron el secreto natural que pudo conservar sus pinturas hasta hoy

Un equipo de investigadores analizó las pinturas rupestres de la cueva de Chauvet mediante luz ultravioleta. Encontraron una capa mineral invisible a simple vista que pudo proteger los dibujos prehistóricos.
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Hace aproximadamente 37.000 años, un grupo de seres humanos entró en una cueva del sureste de Francia y comenzó a dibujar animales sobre sus paredes. Utilizaron carbón vegetal para representar caballos, leones, rinocerontes y otras criaturas que habitaban Europa durante la última glaciación. Lo extraordinario es que aquellas pinturas sobrevivieron hasta nuestros días, conservando detalles que todavía permiten reconocer las técnicas de sus autores.

Ahora, una investigación publicada en la revista científica ACS Omega encontró una posible explicación para parte de esa conservación: una película mineral prácticamente invisible que se formó sobre algunos dibujos y pudo funcionar como un barniz natural.

El descubrimiento se produjo en la cueva de Chauvet, uno de los yacimientos de arte prehistórico más importantes del mundo, utilizando una técnica que permitió estudiar las pinturas sin tocarlas.

La cueva de Chauvet escondía pinturas de hace 37.000 años que permanecieron intactas durante milenios

Hace 37.000 años, nuestros antepasados dibujaron animales en una cueva de Francia. Ahora los científicos descubrieron el secreto natural que pudo conservar sus pinturas hasta hoy
Las representaciones de Chauvet fueron elaboradas principalmente con carbón vegetal y otros materiales disponibles en el entorno prehistórico. © Ministerio de Cultura de Francia.

La cueva fue descubierta en diciembre de 1994 por Jean-Marie Chauvet, Éliette Brunel y Christian Hillaire. En su interior encontraron centenares de figuras animales, muchas elaboradas con una precisión sorprendente para su antigüedad. Según la UNESCO, que declaró el lugar Patrimonio Mundial en 2014, el conjunto contiene más de mil imágenes y constituye uno de los testimonios más antiguos del arte figurativo humano.

Parte de su excelente conservación se explica porque varios derrumbes sellaron la entrada de la cavidad hace unos 20.000 años, aislándola de las alteraciones externas. Pero los científicos querían averiguar qué había sucedido directamente sobre la superficie de los dibujos, donde el agua y los minerales habían dejado rastros difíciles de observar a simple vista.

Una luz ultravioleta permitió descubrir una capa de calcita que pudo proteger las pinturas rupestres

Hace 37.000 años, nuestros antepasados dibujaron animales en una cueva de Francia. Ahora los científicos descubrieron el secreto natural que pudo conservar sus pinturas hasta hoy
Los científicos analizaron los dibujos mediante luz ultravioleta, sin entrar en contacto con las superficies originales. © CNRS.

El equipo encabezado por Philippe Walter, investigador de la Sorbona y del Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS), empleó espectroscopia de fluorescencia ultravioleta. Según el estudio original publicado en ACS Omega, esta técnica permite identificar determinados materiales a partir de la luz que emiten cuando reciben radiación ultravioleta.

Para evitar cualquier daño, los investigadores trabajaron desde una pasarela situada a unos 2,5 metros de las paredes. Utilizaron una sonda de fibra óptica que podía acercarse a los dibujos sin establecer contacto con ellos.

Los resultados revelaron que ciertas líneas de carbón estaban cubiertas por una película translúcida de calcita, un mineral compuesto por carbonato de calcio. La diferencia era visible bajo la luz ultravioleta: mientras el carbón absorbía gran parte de la radiación, los depósitos de calcita emitían una fluorescencia azulada. La American Chemical Society explica que esa capa pudo actuar como una protección natural para algunas pinturas. Sin embargo, los autores no demostraron cuánto contribuyó exactamente a su conservación.

El hallazgo también sugiere que los artistas prehistóricos pudieron dibujar con carbón incandescente

Hace 37.000 años, nuestros antepasados dibujaron animales en una cueva de Francia. Ahora los científicos descubrieron el secreto natural que pudo conservar sus pinturas hasta hoy
Las pinturas de la cueva de Chauvet representan animales que habitaban Europa durante el Paleolítico superior. © CNRS.

Durante el análisis apareció otro detalle inesperado. Algunas zonas próximas a los trazos de carbón emitían una fluorescencia naranja que no coincidía con la señal habitual de la calcita.

Para investigar su origen, los científicos calentaron muestras minerales hasta aproximadamente 500 °C. El procedimiento produjo una emisión semejante, lo que llevó a plantear que ciertos dibujos podrían haberse realizado con carbón todavía caliente o antorchas encendidas. Es una hipótesis, no una conclusión definitiva. Los investigadores necesitan nuevos análisis para confirmar si aquellas señales corresponden realmente a modificaciones de la roca provocadas por el fuego.

El trabajo también abre posibilidades para estudiar otras pinturas rupestres sin extraer muestras, algo especialmente importante en lugares tan frágiles como Chauvet. De hecho, el CNRS destaca la importancia de las técnicas científicas no invasivas para investigar este patrimonio sin comprometer su conservación.

Después de 37.000 años, aquellas figuras continúan revelando información sobre sus creadores. Lo que comenzó como dibujos realizados con carbón sobre una pared se convirtió en un testimonio extraordinario de la prehistoria, y ahora sabemos que los propios minerales de la cueva pudieron contribuir a que llegara hasta nosotros.

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