Durante más de dos décadas, la sonda Mars Odyssey ha contemplado Marte principalmente desde arriba. Sus instrumentos han cartografiado minerales, buscado hielo bajo la superficie y analizado una geografía marcada por cráteres, cañones y volcanes descomunales. Sin embargo, para obtener una de sus imágenes más sorprendentes, la NASA tuvo que pedirle que dejara de mirar hacia el suelo.
La nave giró 90 grados en plena órbita y dirigió su cámara hacia el borde curvado del planeta. Allí, poco antes del amanecer del 2 de mayo de 2025, apareció una estructura oscura elevándose sobre una extensa capa de nubes blancas: la cumbre de Arsia Mons, uno de los mayores volcanes conocidos del sistema solar. Era la primera vez que uno de los volcanes marcianos era fotografiado de esta manera contra el horizonte.
La escena recuerda a las fotografías de la Tierra tomadas desde la Estación Espacial Internacional. Bajo la oscuridad del espacio aparece una fina franja atmosférica y, más abajo, una cubierta nubosa que parece extenderse hasta donde alcanza la vista. La diferencia es que, en este caso, lo que emerge por encima de ella no es la cima de una montaña terrestre, sino un volcán de aproximadamente 20 kilómetros de altura.
Mars Odyssey tuvo que dejar de mirar el suelo para encontrar esta perspectiva
La cámara responsable de la imagen es THEMIS, el Sistema de Imágenes por Emisión Térmica de Odyssey. Fue concebida para observar la superficie marciana en luz visible e infrarroja, no para realizar panorámicas horizontales. Para apuntarla hacia la atmósfera, los ingenieros hicieron rotar toda la nave hasta colocar el instrumento frente al limbo, el borde aparente del planeta visto desde el espacio.
La maniobra permitió fotografiar Marte desde unos 400 kilómetros de altitud, una distancia parecida a la que separa la Estación Espacial Internacional de la Tierra. Desde ese ángulo, las capas de polvo y de nubes de hielo dejan de superponerse sobre el terreno y pueden estudiarse lateralmente, revelando mejor su estructura, su espesor y su evolución estacional.
Odyssey no es precisamente una recién llegada. La sonda fue lanzada en abril de 2001 y entró en la órbita marciana el 24 de octubre de aquel año. Ninguna otra misión lleva tanto tiempo funcionando alrededor de otro planeta, lo que ha convertido sus observaciones continuadas en un archivo especialmente valioso para estudiar cambios que solo pueden apreciarse tras muchos años.
El volcán es tan alto que su cumbre consigue escapar del mar de nubes

Arsia Mons es el volcán situado más al sur de los tres que forman los Montes Tharsis. Se eleva unos 20 kilómetros sobre las llanuras circundantes, aproximadamente el doble de la altura total de Mauna Loa si el volcán hawaiano se mide desde su base bajo el océano. Aun así, Arsia Mons no es el mayor volcán de Marte: ese título pertenece al cercano Olympus Mons.
Su tamaño no es lo único que lo convierte en un objetivo especial. Según explica el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Arsia Mons es también el más nuboso de los tres grandes volcanes de Tharsis. Cuando el aire marciano asciende por sus inmensas laderas, se expande y enfría rápidamente, provocando la condensación del vapor de agua y la formación de nubes de cristales de hielo.
El fenómeno se vuelve especialmente intenso cerca del afelio, el momento en que Marte se encuentra más alejado del Sol. Durante esa estación se forma alrededor del ecuador el llamado cinturón de nubes del afelio, precisamente el manto blanco que rodea al volcán en la panorámica.
El equipo había elegido deliberadamente esa región con la esperanza de que la cumbre sobresaliera sobre las nubes matinales. Jonathon Hill, responsable de operaciones de THEMIS en la Universidad Estatal de Arizona, reconoció que el volcán “no decepcionó”: su cima apareció aislada sobre la capa blanca, como una isla gigantesca flotando en la atmósfera marciana.
La fotografía es espectacular, pero lo importante está dentro de las nubes
La imagen no se tomó únicamente para conseguir una nueva postal de Marte. Al repetir estas panorámicas durante distintas épocas del año, los científicos pueden comparar la posición del polvo y de las nubes de hielo, estudiar cómo responde la atmósfera a los cambios estacionales y comprender mejor la formación de tormentas marcianas.
Michael D. Smith, científico planetario del Centro Goddard de la NASA, señaló que las imágenes del horizonte están mostrando diferencias estacionales significativas. En función de lo que explica el investigador, esas variaciones ofrecen nuevas pistas sobre la manera en que la atmósfera del planeta evoluciona con el tiempo.
THEMIS también utiliza su visión infrarroja para localizar depósitos de hielo de agua bajo la superficie, un recurso que podría ser aprovechado por futuras tripulaciones. El instrumento ha observado además Fobos y Deimos para estudiar la composición de las dos pequeñas lunas marcianas.
Comprender las nubes, el polvo y las tormentas no es una cuestión secundaria. Esos fenómenos pueden condicionar las maniobras de entrada, descenso y aterrizaje de cualquier nave que viaje a Marte. La panorámica de Arsia Mons, por tanto, muestra algo más que un volcán atravesando las nubes: permite contemplar el planeta casi desde la mirada de los primeros astronautas que algún día podrían orbitarlo.