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Ciencia

La NASA revisó más de una década de datos sobre el CO₂ y encontró nuevas pistas para entender el calentamiento global

Un estudio publicado en octubre de 2026 revela importantes mejoras en las mediciones de dióxido de carbono obtenidas desde el espacio. Los nuevos datos permiten analizar con mayor precisión cómo se acumula este gas en la atmósfera y cómo responde el planeta a los cambios climáticos.
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Durante más de una década, la NASA ha observado desde el espacio uno de los principales gases responsables del calentamiento global: el dióxido de carbono (CO₂).

Ahora, una investigación publicada el 22 de octubre de 2026 en la revista Earth and Space Science presenta una actualización de los datos obtenidos por dos instrumentos espaciales, OCO-2 y OCO-3, que permite reconstruir con mayor precisión la evolución de las concentraciones atmosféricas de este gas.

El avance no consiste en descubrir una nueva fuente de contaminación, sino en mejorar la calidad de millones de mediciones realizadas desde 2014.

Gracias a nuevos procedimientos de procesamiento y corrección, los científicos pueden estudiar con mayor detalle cómo se distribuye el CO₂ y cómo varían sus concentraciones entre distintas regiones del planeta.

Dos observatorios espaciales que vigilan la atmósfera terrestre

El primero de estos instrumentos, Orbiting Carbon Observatory-2 (OCO-2), fue lanzado en 2014 como un satélite dedicado a medir el dióxido de carbono atmosférico.

Su sucesor, OCO-3, comenzó a realizar observaciones en 2019 desde la Estación Espacial Internacional.

Ambos utilizan mediciones de la radiación solar reflejada por la superficie terrestre para estimar la concentración de CO₂ presente en la columna atmosférica. En conjunto, proporcionan más de 100.000 observaciones diarias útiles en condiciones libres de nubes, lo que permite complementar los registros obtenidos desde estaciones terrestres.

Sin embargo, factores como la nubosidad, los aerosoles y las características de la superficie pueden introducir errores en las mediciones.

Por eso, los investigadores desarrollaron una nueva versión de los algoritmos utilizados para interpretar los datos.

La NASA revisó más de una década de datos sobre el CO₂ y encontró nuevas pistas para entender el calentamiento global
© NASA Scientific Visualization Studio – Youtube.

Qué encontraron los científicos después de revisar los registros

La actualización, denominada ACOS versión 11, incorpora mejoras en los modelos físicos, los filtros de calidad y los procedimientos de corrección de errores. Para comprobar su precisión, los investigadores compararon los resultados con estaciones de observación terrestres y modelos atmosféricos.

Uno de los hallazgos más destacados fue la coincidencia entre ambos instrumentos espaciales. En observaciones realizadas sobre las mismas regiones y en condiciones comparables, OCO-2 y OCO-3 mostraron una diferencia media inferior a 0,2 partes por millón de CO₂.

Además, los nuevos registros presentan menores discrepancias respecto de las referencias utilizadas para validarlos.

Esto permite construir una serie de datos más consistente que abarca desde septiembre de 2014 hasta agosto de 2026.

Por qué estas mediciones son importantes para el calentamiento global

El dióxido de carbono es uno de los principales gases de efecto invernadero y su acumulación en la atmósfera contribuye al aumento de las temperaturas globales.

Sin embargo, comprender su comportamiento requiere algo más que medir cuánto CO₂ existe en el aire.

Los científicos necesitan identificar cómo circula entre la atmósfera, los océanos, los bosques y los suelos. Fenómenos como las sequías, los incendios forestales y El Niño pueden modificar temporalmente estos intercambios.

Las observaciones espaciales permiten estudiar esas variaciones a escala regional y global, complementando la información de las redes terrestres.

Una herramienta más precisa para estudiar el futuro climático

La nueva base de datos permitirá investigar con mayor detalle los cambios en el ciclo global del carbono y evaluar cómo responden los ecosistemas a condiciones ambientales extremas.

También facilitará la comparación con futuras misiones espaciales destinadas al seguimiento de gases de efecto invernadero.

Aunque esta actualización no modifica las conclusiones fundamentales sobre el calentamiento global, sí mejora una herramienta esencial para comprenderlo.

Después de más de diez años de observaciones, la NASA cuenta con un registro más preciso y consistente para analizar cómo evoluciona el CO₂ atmosférico y qué papel desempeñan las distintas regiones del planeta en su acumulación.

 

 

Fuente: Noticias Ambientales.

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