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Ciencia

Marte parecía un planeta geológicamente muerto, pero una sonda europea acaba de encontrar algo inesperado: sus volcanes podrían seguir vivos

Una sonda de la Agencia Espacial Europea detectó gases sobre unas grietas volcánicas de Marte. El hallazgo sugiere que todavía podría existir magma activo bajo la superficie del planeta rojo.
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Durante décadas, Marte ha sido considerado un mundo que perdió gran parte de su actividad geológica. Sus enormes volcanes, algunos de los más impresionantes del sistema solar, parecían monumentos de una época en la que el interior del planeta todavía conservaba suficiente energía para alimentar gigantescas erupciones. Sin embargo, una nueva investigación acaba de cuestionar esa imagen: Marte podría no estar geológicamente muerto, sino simplemente dormido.

El hallazgo procede de la misión ExoMars Trace Gas Orbiter de la Agencia Espacial Europea, que ha identificado concentraciones inusuales de cloruro de hidrógeno sobre unas fracturas situadas en las laderas de Alba Mons. Este compuesto puede liberarse cuando el magma asciende desde el interior de un planeta, por lo que su presencia plantea una posibilidad extraordinaria: que todavía existan procesos magmáticos bajo la superficie marciana.

El descubrimiento, publicado el 4 de noviembre en Science Advances, no demuestra que haya volcanes en erupción, pero aporta nuevas evidencias de una actividad interna que podría haberse mantenido hasta tiempos geológicamente recientes.

Un gas que apareció donde no debería estar

Marte parecía un planeta geológicamente muerto, pero una sonda europea acaba de encontrar algo inesperado: sus volcanes podrían seguir vivos
Olympus Mons, el volcán más alto del sistema solar, es uno de los gigantes geológicos que recuerdan el pasado volcánico de Marte. La nueva investigación se concentra en otro volcán, Alba Mons. © ESA/DLR/FU Berlin, misión Mars Express.

La clave de esta investigación fue una anomalía atmosférica. El cloruro de hidrógeno ya había sido detectado en Marte, pero sus concentraciones suelen aumentar durante el invierno del hemisferio norte y disminuir durante el verano, siguiendo procesos relacionados con el polvo y el agua.

Los investigadores descubrieron una excepción: el gas reaparecía al comienzo del verano marciano sobre una región muy concreta de Alba Mons, el volcán más extenso del planeta por superficie.

Al examinar imágenes obtenidas por la cámara CaSSIS del orbitador europeo, identificaron fracturas estrechas, algunas de cientos de metros de longitud, acompañadas de cambios de coloración en el terreno. Estas características podrían corresponder a lugares por los que escapan gases procedentes del subsuelo.

Según explica la Agencia Espacial Europea, una hipótesis es que los gases asciendan desde una cámara magmática y queden temporalmente atrapados por el hielo durante el invierno. Cuando aumentan las temperaturas y ese hielo se sublima, los gases encuentran una vía de escape hacia la atmósfera.

Daniel Mège, investigador de la Academia Polaca de Ciencias y coautor del estudio, comparó la detección con buscar una aguja en un pajar: las concentraciones observadas eran de apenas unas dos moléculas de cloruro de hidrógeno por cada mil millones de moléculas atmosféricas.

Un descubrimiento que también cambia dónde buscar vida en Marte

Marte parecía un planeta geológicamente muerto, pero una sonda europea acaba de encontrar algo inesperado: sus volcanes podrían seguir vivos
Región de las laderas septentrionales de Alba Mons examinada por la misión ExoMars. Las manchas claras podrían corresponder a depósitos asociados con la salida de gases del subsuelo. © ESA/TGO/CaSSIS.

La existencia de magma bajo la corteza tendría consecuencias que van mucho más allá de la geología. Si ese calor interno interactúa con agua subterránea, podrían originarse sistemas hidrotermales semejantes a determinados ambientes terrestres donde prosperan microorganismos.

En su explicación publicada por la ESA, Mège señala que las fisuras de Alba Mons podrían convertirse en lugares interesantes para investigar la posibilidad de vida microbiana actual o pasada. No porque se haya detectado ningún organismo, sino porque esos ambientes podrían proporcionar agua, energía química y protección frente a las duras condiciones superficiales.

Marte parecía un planeta geológicamente muerto, pero una sonda europea acaba de encontrar algo inesperado: sus volcanes podrían seguir vivos
Alba Mons pertenece a la región volcánica de Tharsis y posee una enorme extensión superficial. Sus fracturas son ahora objeto de especial interés para comprender la actividad interna de Marte. © NASA/JPL/USGS.

La investigación también tiene limitaciones importantes. No se ha observado lava reciente ni una erupción activa, y los científicos todavía deben descartar definitivamente otras explicaciones químicas para el origen del gas. Lo que sí resulta cada vez más difícil es sostener que Marte perdió por completo su actividad interna.

El planeta rojo podría conservar una fuente de calor oculta bajo su superficie. Y si las futuras misiones logran confirmar que existe magma activo, no solo cambiará nuestra comprensión de la evolución marciana: también podría transformar los lugares donde decidamos buscar vida fuera de la Tierra.

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