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Ciencia

Una minera china construyó una ciudad entera desde cero en los Andes peruanos para poder excavar una mina de cobre: reubicó a 5.000 personas

No alcanzaba con negociar la compra del terreno. Había un pueblo entero encima del yacimiento, así que la solución fue construir otro pueblo, casa por casa, a pocos kilómetros de distancia
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Morococha, un pueblo minero a más de 4.700 metros de altura en la región de Junín, en los Andes centrales de Perú, había sido fundado por generaciones de migrantes que llegaron a la zona para trabajar en la extracción de minerales. Con el tiempo, ese mismo suelo pasó a estar ubicado justo sobre uno de los yacimientos de cobre más grandes del país: el proyecto Toromocho, adquirido en 2007 por la estatal china Chinalco (Aluminum Corporation of China) mediante una operación de 789 millones de dólares.

Construir una ciudad para vaciar otra

Mina De Plata En Morococha
© Matyas Rehak – Shutterstock

Para poder avanzar con la mina a cielo abierto, Chinalco necesitaba liberar el terreno donde vivían unas 5.000 personas. En lugar de una simple compensación económica, la empresa optó por construir Nueva Morococha, un asentamiento levantado completamente desde cero a unos 12 kilómetros del pueblo original, terminado en 2012. El proyecto incluyó 1.050 viviendas y más de 30 instalaciones públicas (escuelas, centros de salud, una iglesia, un edificio municipal y un estadio con pista atlética), con una inversión estimada en unos 50 millones de dólares, según relevó un informe académico sobre el proyecto.

Un terreno que los propios estudios cuestionaron

El reasentamiento no estuvo libre de señales de alarma desde el inicio. Un informe del Ministerio de Vivienda de Perú, publicado en 2011, antes de que se completara la mudanza, identificó que el terreno elegido para Nueva Morococha presentaba riesgos de inundación, actividad sísmica y subsidencia del suelo. Pese a esas advertencias, el proyecto siguió adelante y más de 4.000 de las 5.000 personas afectadas ya se habían reubicado hacia 2019.

Lo que pasó después de la mudanza

La planificación técnica del nuevo asentamiento priorizó la eficiencia sobre las formas de vida y socialización que existían en el pueblo original, según documentó una investigación de campo citada por The People’s Map of Global China. Habitantes reubicados reportaron condiciones de vivienda deficientes en una zona húmeda y sísmicamente activa, además de dificultades para conseguir empleo y adaptarse a una localidad diseñada de forma completamente distinta a la que dejaron atrás. Con el correr de los años, algunos análisis periodísticos llegaron a describir a Nueva Morococha como una ciudad con escaso desarrollo económico propio.

El final de la Morococha original

Un pequeño grupo de familias se negó durante más de una década a abandonar la Morococha original, resistiendo entre calles en ruinas y las detonaciones diarias de la mina a cielo abierto. Recién en 2025, tras casi trece años de resistencia, las últimas cinco familias fueron desalojadas por las autoridades, lo que terminó de despejar el terreno para la operación de Toromocho, que hoy produce alrededor de 170.000 toneladas diarias de un mineral considerado clave para la transición energética global, según Dialogue Earth.

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