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La Panasonic G100 es una todoterreno llena de trucos para los que quieran iniciarse en el vídeo profesional

Ilustración para el artículo titulado
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Recientemente analizábamos por aquí la Sony ZV-1, una cámara compacta diseñada para grabar vídeo. La Panasonic Lumix G100 es, por así decirlo, su prima mayor. Si te dedicas a grabar vídeos y quieres darles un acabado profesional sin tener que vaciar tu cuenta corriente esto te interesa.

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La Lumix G100 es la primera apuesta seria de Panasonic por el vídeo en el segmento de cámaras sin espejo con objetivos intercambiables. Solo por ese detalle (tener lentes intercambiables) ya supera a la ZV-1, pero la experiencia nos dice que muy pocos usuarios realmente compran ópticas nuevas más allá de la que viene con la cámara. ¿Sigue mereciendo la pena la G100 si nunca la cambiáramos de objetivo? Todo depende de qué quieras hacer con ella.

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Físicamente, la G100 es realmente compacta y manejable. Mide 115,6 x 82,5 x 54,2 mm y pesa 310 gramos (solo cuerpo) o 412 gramos con el objetivo original 12-32mm que viene con el paquete de venta. La cuestión es que no estoy muy seguro de si el tamaño es importante aquí, porque si vas a usar la Lumix para lo que está pensada (grabar vídeo) vas a acabar usando tripode sí o sí (y probablemente micrófono externo). De hecho la G100 incluye un útil mango electrónico con botones para grabar y tomar fotos que se convierte en trípode con solo abrir sus patas. El accesorio está tan bien pensado y es tan cómodo de usar que lo instalé y ya no lo quité en las tres semanas que pasé con la cámara.

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Una de las primeras cosas que indican la vocación de vídeo de la G100 es que, al igual que la ZV-1, su pantalla (una 3 pulgadas con resolución 1 840 000 píxeles) es completamente abatible. Ello nos permite grabarnos con la comodidad de ver a dónde enfocamos. Hasta existe un modo específico para videoselfies que se activa al girar la pantalla. Sin embargo, hay un pero importante. La cámara aplica un recorte tanto cuando graba en 4K, como cuando lo hace en 1080p (en este último caso el recorte es bastante menor). La razón de este recorte es que es necesario para el funcionamiento del sistema de estabilización electrónico. El recorte alarga la focal más allá del equivalente a 24mm que se supone que tiene el objetivo 12-32. Es, por así decirlo, como si hicieramos un poco de zoom antes de comenzar a grabar.

Parece una tontería, pero ese zoom hace que el encuadre se cierre mucho alrededor de la cara y es un problema si nos estamos grabándonos a nosotros mismos porque nos obliga a estirar el brazo más de la cuenta si queremos que se vea algo más que nuestra cara en primerísimo plano. El problema del encuadre se soluciona cambiando de objetivo, pero la pérdida de calidad por recorte sigue estando ahí.

La G100 cuenta con estabilización electrónica de tres a cinco ejes en el cuerpo (depende de la resolución) y en la lente. Es precisamente la razón por la que recorta el encuadre en vídeo 4K. La estabilización mitiga en parte los posibles problemas que podamos tener por estirar mucho el brazo, pero el sistema de enfoque no es tan rápido como el de la Sony, que además cuenta con una función específica para alternar el enfoque entre nuestra cara y un objeto si, por ejemplo, estamos enseñando algo a cámara.

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En ese sentido, y después de haber probado tanto la G100 como la Sony ZV-1 me quedo con esta última si lo que necesitas es grabarte a ti mismo mientras enseñas algo (algo que es frecuentemente mi caso). Simplemente tiene una óptica más amplia y enfoca más rápido. Ahora bien, este escenario (caminar mirando a cámara mientras te grabas y enseñar algo) es probablemente el único en el que la ZV-1 supera a la G100. Si estás pensando en hacerte con una cámara para grabar vídeo a cualquier otra cosa que no seas tú, la Lumix G100 es una herramienta mucho más completa y versátil.

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Para empezar está el sistema de control. La G100 cuenta con un dial se selección superior, y otro trasero. Aunque este último no ofrece una respuesta táctil tan buena como para usarlo sin mirar la pantalla, ya es mucho más de lo que tiene una compacta. Para continuar, la Lumix G100 tiene cuatro botones Fn cuya función se puede personalizar sobre la marcha con tan solo mantenerlos pulsados. Finalmente está el visor electrónico de 3 480 000 píxeles. Para mí, disponer de un visor es crucial a la hora de sacar fotos. En grabación de vídeo quizá creas que no lo es tanto, pero cambiarás de opinión en cuanto intentes grabar a pleno sol usando la pantalla.

Los micrófonos de Ozo Audio

Una de las funciones más únicas de la G100 es su sistema de micrófonos desarrollado por Ozo Audio (una filial de Nokia). La cámara tiene cuatro micrófonos direccionales en su parte superior que captan el sonido desde diferentes direcciones según su origen. Adicionalmente, las fuentes de sonido sirven a la cámara para enfocar. El sistema funciona sorprendentemente bien. Si hay dos personas en diferentes planos frente a la cámara, el sistema enfoca a una o a otra cuando hablan. Es una tecnología muy útil para entrevistas. Igualmente, los micros se ajustan para captar el sonido desde delante o detrás de la cámara en función del modo en el que estemos. La direccionalidad de los micros también se puede ajustar manualmente, pero fuera de los modos automáticos. En cualquier caso la pantalla muestra todo el rato desde donde está grabando el sonido.

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Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

La pega de los micrófonos es que, aunque son realmente avanzados, no se libran del ruido si grabamos en exteriores con viento. Sony solucionó esto con un accesorio peludo que venía en la caja de la ZV-1. En la Panasonic G100 acabarás por comprar un micrófono externo, pero eso es algo común a todas las cámaras.

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Usando la Panasonic G100

Mi experiencia con la Panasonic G100 ha sido todo lo fluida que se puede esperar de una cámara de estas características. A nivel de foto, la G100 hereda toda la calidad que brinda la experiencia de Panasonic en estas lides. El sensor CMOS de micro cuatro tercios y 20,3 Mpx da un estupendo nivel de detalle y reduce razonablemente bien el ruido en tomas con poca luz. El enfoque y la obturación son rapidísimos (1/500 en mecánico y 1/16000 en electrónico), y los fanáticos de la fotografía encontrarán todas las funciones necesarias en una cámara de este tipo. A continuación os ofrecemos una pequeña galería de imágenes tomadas con la G100 (escaladas a 1200 píxeles de ancho para aligerar la carga de la página).

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Con todo, el auténtico fuerte de la Panasonic G100 es el vídeo. Los modos automáticos del dial hacen que sea insultantemente sencillo grabar escenas complicadas como el vídeo a cámara lenta en 2x, 4x u 8x. El modo 4K (3840 x 2160) soporta grabación a 24, 25 y 30 cuadros por segundo. Para tasas de fotogramas más altas tenemos que pasar a 1080p.

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Una cámara para iniciarse como YouTuber

Los rivales más inmediatos de la Panasonic G100 son la mencionada Sony ZV-1, la Canon G7 Mark III y la Canon EOS M50, pero en realidad ninguna de estas alternativas ofrece lo mismo por ese precio. La Sony ZV1 cuesta casi lo mismo que la G100 y en algunos aspectos como el encuadre, la rapidez de enfoque o el seguimiento a caras es superior. Sin embargo no tiene lentes intercambiables ni visor electrónico, lo que hace más limitada a largo plazo en términos de versatilidad. Las Canon no solo son más caras, sino que su sensor es más pequeño y en el caso de la G7 no tiene visor (el de la M50 tiene menos resolución).

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La Lumix G100 es, en definitiva, una muy buena cámara para iniciarse seriamente en la grabación de vídeo a un precio muy razonable. Su mayor problema es el recorte de vídeo por la estabilización, pero la abundancia de funciones automáticas y el enfoque asistido por sonido compensan en cierta medida esa carencia. El visor y los controles físicos hacen que sea una gozada a la hora de manejarla y de aprender nuevos trucos de vídeo.

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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