Una ambulancia suele tener una función clara: llegar hasta un paciente y trasladarlo rápidamente a un centro sanitario. Stella Juva plantea exactamente lo contrario. En lugar de limitarse al transporte, intenta llevar parte del hospital hasta el lugar donde se encuentra el paciente, incluso cuando allí no existe una red eléctrica fiable.
El vehículo fue desarrollado por estudiantes del Solar Team Eindhoven, de la Universidad Tecnológica de Eindhoven, en Países Bajos, y combina propulsión eléctrica, generación solar y equipamiento médico en una misma plataforma.
Su batería tiene una capacidad de 50 kWh y se alimenta mediante paneles solares integrados en la carrocería. La energía acumulada permite que el vehículo siga circulando y utilizando sus equipos incluso cuando ya no hay sol.
Los paneles se despliegan cuando la ambulancia se detiene
Una de las características más llamativas aparece al llegar al lugar donde se necesita atención.
Desde uno de los laterales pueden desplegarse paneles solares adicionales que cumplen dos funciones: aumentan la superficie disponible para generar electricidad y crean una zona de sombra donde los profesionales pueden trabajar con los pacientes.
Según el equipo, cuando la ambulancia permanece detenida puede producir más electricidad de la que consumen simultáneamente sus equipos médicos. Eso resulta especialmente importante en zonas rurales donde el acceso a combustibles, hospitales o redes eléctricas es limitado.

Lleva rayos X, ecógrafo y vacunas
Stella Juva no funciona únicamente como vehículo de transporte. En su interior dispone de equipamiento diseñado para realizar diagnósticos y atención sobre el terreno. Incluye una máquina de rayos X, un ecógrafo, un desfibrilador externo automático y sistemas de refrigeración para vacunas, entre otros dispositivos.
Durante una prueba de dos días, los responsables calcularon que habría sido posible atender aproximadamente a 200 personas utilizando el vehículo como centro sanitario móvil.
En una sola jornada también podría realizar ecografías a unas 40 mujeres embarazadas, una posibilidad especialmente relevante en regiones con elevada mortalidad materna e infantil.
Más de 800 kilómetros por Kenia
La primera gran prueba práctica se realizó junto a Amref Health Africa en la región keniana de Narok. La ambulancia recorrió más de 800 kilómetros y visitó diferentes localizaciones donde el acceso a servicios sanitarios resulta complicado. Uno de los recorridos obligó al equipo a circular durante unas seis horas hasta alcanzar Mosiro, incluyendo un tramo especialmente accidentado fuera de carretera.
La prueba también sirvió para detectar los límites del diseño. Durante ese trayecto se rompió una pieza del sistema de dirección conocida como toe link. Sin embargo, estaba diseñada para funcionar como elemento de sacrificio y pudo sustituirse en aproximadamente media hora, permitiendo que el vehículo continuara la misión.
Una ambulancia que busca ser independiente de la red
El objetivo final no es simplemente sustituir el combustible por energía solar.
La principal ventaja está en que el mismo vehículo puede generar la electricidad necesaria tanto para desplazarse como para hacer funcionar los instrumentos médicos, reduciendo su dependencia de infraestructura externa.
En regiones remotas, eso podría permitir detectar complicaciones durante el embarazo, realizar diagnósticos sobre el terreno, conservar vacunas o actuar rápidamente ante una emergencia sin tener que recorrer decenas de kilómetros hasta un hospital.
Por ahora, Stella Juva sigue siendo un proyecto experimental y queda por comprobar cómo podría producirse y mantenerse a gran escala. Pero sus primeras pruebas muestran una posibilidad interesante: convertir una ambulancia en un pequeño centro sanitario autosuficiente capaz de llevar electricidad, diagnóstico y atención médica allí donde normalmente no llegan.