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Ciencia

España se hunde en PISA: la generación Z lee peor y se aleja cada vez más de la media de la OCDE

Los resultados de PISA 2025 dejan una señal de alarma clara para España: los adolescentes obtienen sus peores registros históricos en lectura, matemáticas y ciencias. La comprensión lectora es especialmente preocupante, con una caída de 23 puntos desde 2022 y solo un 2% capaz de abordar textos realmente complejos.
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España acaba de recibir uno de los diagnósticos educativos más preocupantes de los últimos años. El informe PISA 2025, elaborado por la OCDE, muestra que los alumnos españoles de entre 15 y 16 años han empeorado en las tres grandes competencias evaluadas: matemáticas, ciencias y lectura.

Para elaborar el estudio se examinó a unos 30.000 estudiantes españoles repartidos entre casi un millar de centros. Los resultados quedaron por debajo tanto de la media de la OCDE como de la Unión Europea y, además, empeoraron respecto a 2022.

La lectura protagoniza la mayor caída

El retroceso más importante aparece en comprensión lectora. España perdió 23 puntos respecto a 2022, mientras que en matemáticas el descenso fue de 16 puntos y en ciencias de ocho. La comparación a largo plazo resulta todavía más significativa. Frente a 2015, España ha perdido alrededor de 45 puntos en lectura y 29 en matemáticas.

La propia OCDE utiliza una referencia que ayuda a interpretar estas cifras: aproximadamente 20 puntos de diferencia pueden equivaler, de manera orientativa, a un curso escolar. Eso muestra la magnitud del deterioro acumulado durante la última década.

España no está sola. La media de comprensión lectora de la OCDE también bajó, pasando de 477 puntos en 2022 a 463 en 2025.

España se hunde en PISA: la generación Z lee peor y se aleja cada vez más de la media de la OCDE
© Magnific

Solo un 2% comprende los textos más complejos

PISA divide la competencia lectora en diferentes niveles.

Alrededor del 68% de los alumnos españoles alcanza al menos el nivel 2, lo que significa que puede identificar la idea principal de un texto de longitud moderada, encontrar determinada información y realizar reflexiones relativamente sencillas.

La situación cambia drásticamente en el extremo superior.

Solo aproximadamente el 2% alcanza el nivel 5, donde se exige comprender documentos extensos, trabajar con conceptos abstractos o contraintuitivos y diferenciar con precisión hechos de opiniones. Si se aplica ese porcentaje a los 30.000 jóvenes españoles evaluados, hablamos de alrededor de 600 estudiantes.

La atención sostenida aparece como posible explicación

La OCDE apunta a una posible dificultad creciente para mantener la concentración durante tareas prolongadas y exigentes. Los alumnos rindieron especialmente peor cuando tuvieron que enfrentarse a textos largos. El organismo señala que los adolescentes evaluados en 2025 nacieron alrededor de 2009 y han crecido en un contexto marcado por la expansión masiva de smartphones, redes sociales y contenidos digitales breves.

Eso podría haber favorecido una lectura más fragmentada y funcional, caracterizada por alternar continuamente entre tareas y dedicar menos tiempo a textos extensos.

Sin embargo, PISA evita establecer una causa única. También recuerda el impacto de la pandemia sobre esta generación y la creciente diversidad presente en las aulas.

Leer más no significa necesariamente comprender mejor

Aquí aparece una aparente contradicción.

El Barómetro de Hábitos de Lectura de 2025 indicaba que el 76,9% de los jóvenes españoles de entre 14 y 24 años se considera lector, mientras que el 66,2% de la población declara leer por ocio.

PISA plantea otra cuestión: no cuánto leen los adolescentes, sino cómo leen y qué capacidad tienen para interpretar información compleja. Los investigadores llevan años observando una reducción del disfrute de la lectura y un crecimiento de la lectura por obligación.

No todo el panorama es negativo

España también presenta algunos resultados favorables. Los alumnos muestran una perseverancia ante el aprendizaje superior a la media de la OCDE y la UE, y el sistema mantiene buenos indicadores de equidad educativa.

Además, existen grandes diferencias territoriales. Comunidades como Asturias, Madrid y Castilla y León obtienen resultados en lectura superiores a las medias europeas.

Aun así, el mensaje general de PISA 2025 es difícil de ignorar: los adolescentes españoles están terminando la educación obligatoria con menos capacidad para comprender textos complejos que las generaciones que pasaron por las aulas hace apenas una década.

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