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El mensaje de Reino Unido parece simple: guarden comida y agua en casa. Lo inquietante es la lista de escenarios que el Gobierno está preparando detrás de esta curiosa medida

Londres revisa cómo responder a apagones, sabotajes, ciberataques, fenómenos extremos y posibles agresiones militares. La población deberá estar preparada para resistir los primeros días sin servicios básicos ni ayuda inmediata.
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Guarden comida enlatada. Reserven agua embotellada. Tengan medicamentos, una linterna y una radio que funcione cuando se corte la electricidad.

Por separado, ninguna de estas recomendaciones resulta extraordinaria. Juntas, y procedentes del Gobierno británico, empiezan a parecer el prólogo de algo bastante más inquietante.

El Cabinet Office prepara una campaña nacional para que millones de hogares sepan desenvolverse durante una emergencia grave. Londres insiste en que no existe una amenaza concreta ni una catástrofe inminente, pero la lista de acontecimientos contemplados es inusualmente amplia: inundaciones, incendios, sequías, olas de calor, ciberataques, sabotajes contra infraestructuras y hasta las consecuencias de una agresión militar.

Reino Unido no está diciendo qué ocurrirá. Está preparando a la población porque considera que cualquiera de esos escenarios puede acabar produciendo el mismo resultado.

El día en que todo deje de funcionar a la vez

El mensaje de Reino Unido parece simple: guarden comida y agua en casa. Lo inquietante es la lista de escenarios que el Gobierno está preparando detrás de esta curiosa medida
© Marco Bello.

Una guerra, una inundación y un ataque informático parecen problemas completamente diferentes. Desde el interior de una vivienda, sin embargo, pueden resultar sorprendentemente similares.

La luz desaparece. El agua deja de salir del grifo. Los pagos electrónicos no funcionan. Internet y las redes móviles comienzan a fallar, los supermercados no pueden reponer productos y los servicios de emergencia reciben más solicitudes de las que pueden atender.

La campaña adelantada por The Guardian busca que la mayoría de los hogares pueda resistir inicialmente por sus propios medios, liberando recursos públicos para ancianos, enfermos y otras personas especialmente vulnerables.

El contexto explica parte de la urgencia. Reino Unido ha sufrido incendios, sequías y olas de calor capaces de tensionar simultáneamente sus infraestructuras. Un reciente ciberataque atribuido a actores vinculados con Irán llegó a mantener fuera de servicio durante cuatro días una pequeña planta eléctrica, aunque el sistema energético nacional no estuvo en peligro.

Al mismo tiempo, Whitehall está actualizando sus planes para responder a conflictos internacionales y ataques de Estados hostiles. Las latas son únicamente la parte visible de una revisión mucho mayor.

Las 72 horas en las que el Estado no llegará a todos

El mensaje de Reino Unido parece simple: guarden comida y agua en casa. Lo inquietante es la lista de escenarios que el Gobierno está preparando detrás de esta curiosa medida
© Getty Images / Hollie Adams.

Reino Unido ya dispone de una web oficial de preparación que aconseja reunir alimentos que no necesiten cocinarse, medicamentos, botiquín, baterías externas, linternas y una radio a pilas o con manivela.

Para el agua, la recomendación mínima se sitúa entre 2,5 y 3 litros por persona y día. Alcanzar un nivel que permita también cocinar y mantener una higiene básica elevaría la cantidad hasta aproximadamente diez litros diarios.

La encuesta gubernamental de preparación de 2026 utiliza un horizonte mucho más concreto: comida suficiente para tres días y, como mínimo, nueve litros de agua embotellada por cada integrante del hogar.

El objetivo no es sobrevivir indefinidamente ni convertir cada vivienda en un refugio. Son 72 horas destinadas a comprar tiempo: tres días durante los que policías, sanitarios, bomberos y autoridades pueden evaluar qué sigue funcionando, desplegar recursos y priorizar a quienes no pueden valerse por sí mismos.

Eso también encierra una admisión incómoda. Ante una crisis nacional suficientemente grande, la ayuda no llegará inmediatamente a todas las puertas.

Reino Unido no es el único que está llenando las despensas

La señal se vuelve todavía más significativa cuando se observa el resto de Europa.

La Comisión Europea incorporó en 2025 a su estrategia de preparación el objetivo de que la población pueda mantenerse de manera autónoma durante un mínimo de 72 horas. El plan contempla amenazas climáticas, conflictos, ciberataques, manipulación informativa y fallos en servicios esenciales.

Finlandia recomienda oficialmente comida, agua y medicamentos para tres días. Suecia distribuye entre sus ciudadanos el manual “En caso de crisis o guerra” y pide reservas suficientes para una semana. Noruega elevó en 2024 su recomendación desde tres días hasta siete.

No parece, por tanto, que Londres posea información secreta sobre una catástrofe próxima. Lo verdaderamente inquietante es algo más grande: varios gobiernos europeos han llegado por separado a la conclusión de que los sistemas cotidianos son más frágiles de lo que sus ciudadanos imaginan.

Reino Unido no está anunciando el fin del mundo. Está pidiendo a cada hogar que se prepare para el día en que, durante unas horas, el mundo conocido deje de responder.

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