La historia de Tim Andrews, un estadounidense que en enero recibió un riñón de cerdo modificado genéticamente y sigue con vida, simboliza un cambio de época. Lo que hace unos años parecía ciencia ficción hoy se concreta en hospitales. Los xenotrasplantes —trasplantes de órganos animales a humanos— ya están en fase clínica experimental. Pero ¿cuán cerca estamos de que se conviertan en una práctica habitual en la próxima década?
De los laboratorios a los pacientes reales
En 2025 se registraron casos inéditos: un riñón porcino con 69 genes editados trasplantado a un hombre en Boston funcionó casi dos meses; en Maryland, un corazón de cerdo latió 40 días en otro paciente; y en China, un hígado porcino mantuvo funciones básicas durante diez días en una persona con muerte cerebral.
Estos hitos confirman que los xenotrasplantes ya no son solo ensayos en animales, aunque todavía enfrentan rechazos inmunológicos y problemas de compatibilidad que impiden resultados duraderos.
En la última década, el campo de los xenotrasplantes (trasplante de células, tejidos u órganos entre diferentes especies) ha experimentado grandes avances gracias a la ingeniería genética y a los avances en el conocimiento y uso de las células madre.
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— Katedra (@Zientzia) September 30, 2023
Los grandes desafíos médicos
Según una revisión publicada en Xenotransplantation, la clave está en perfeccionar tres aspectos: la selección de donantes animales, la inmunosupresión de los receptores y el control estricto de riesgos microbiológicos.
El nefrólogo Valentin Goutaudier, del Grupo París Trasplante, explicó a Infobae que “los principales riesgos son el rechazo xeno-inmune, las infecciones zoonóticas y garantizar la función a largo plazo del injerto”. Además, señaló que la bioseguridad en la crianza de cerdos donantes es fundamental para evitar la transmisión de virus endógenos.
La dimensión ética y social
Más allá de lo clínico, el debate incluye el bienestar animal, el consentimiento informado de los pacientes y el acceso equitativo a esta tecnología. “El gran desafío de la humanidad está en garantizar que los avances sean accesibles para todos y no solo para quienes tengan mayores recursos”, advirtió el especialista argentino Adrián Abalovich.
El experto proyecta que hacia 2035 los xenotrasplantes podrían dejar incluso de llamarse así y pasar a integrarse como trasplantes comunes, desplazando en parte a los de donantes humanos.
#Xenotrasplantes
Paciente de 62 años y en fase terminal de enfermedad renal recibe un trasplante de un cerdo modificado #genéticamente
En🇺🇸se hacen al año 26 mil trasplantes año y muchos quedan en espera
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¿Un futuro cercano o lejano?
Los investigadores coinciden en que el próximo paso será consolidar ensayos clínicos más largos y seguros. El desarrollo de técnicas como la perfusión artificial —que mantiene los órganos fuera del cuerpo en condiciones óptimas— o los tratamientos a baja temperatura podrían extender la vida útil de los injertos.
La aceptación social y la regulación internacional marcarán también el ritmo. En tanto, la próxima reunión de la Asociación Internacional de Xenotrasplantes en Ginebra reunirá a especialistas de todo el mundo, incluidos argentinos, para debatir el futuro inmediato de esta disciplina.
Por ahora, el horizonte más realista indica que en diez años los xenotrasplantes podrían consolidarse como alternativa clínica. No obstante, su éxito dependerá de un delicado equilibrio entre avances tecnológicos, seguridad médica, ética y justicia en el acceso.
Fuente: Infobae.