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Ciencia

Un gigantesco río de estrellas se convierte en una nueva herramienta para estudiar la materia oscura

Astrónomos identificaron una tenue corriente estelar de unos 6.500 años luz alrededor de una galaxia ultradifusa situada a 115 millones de años luz. La estructura, bautizada Oyashio, podría ser el primer flujo conocido fuera de la Vía Láctea originado por un cúmulo globular y ofrece una nueva herramienta para estudiar materia oscura.
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Un tenue “río de estrellas” descubierto a unos 115 millones de años luz de la Tierra podría abrir una nueva forma de estudiar uno de los componentes más misteriosos del Universo. Astrónomos encontraron evidencias de una corriente estelar bautizada Oyashio alrededor de la galaxia ultradifusa UGC 9050-Dw1 y creen que se formó cuando la gravedad de esta galaxia comenzó a desintegrar lentamente un antiguo cúmulo globular.

El descubrimiento, publicado en Nature, es especialmente importante porque sería el primer flujo estelar originado en un cúmulo globular identificado fuera de la Vía Láctea. Hasta ahora, estas estructuras extremadamente finas solo habían podido estudiarse con suficiente detalle dentro de nuestra propia galaxia.

Oyashio fue detectado en imágenes profundas obtenidas por el telescopio espacial Hubble y también aparece de manera independiente en observaciones anteriores del Canada-France-Hawaii Telescope, lo que permite descartar que la estructura sea simplemente un artefacto producido durante el procesamiento de las imágenes.

Un cúmulo que está siendo destruido

Los flujos estelares aparecen cuando las fuerzas de marea de una galaxia arrancan estrellas de un sistema más pequeño que la orbita. En este caso, el objeto original habría sido un cúmulo globular, una agrupación muy compacta formada por numerosas estrellas unidas gravitacionalmente.

Con cada órbita, algunas estrellas habrían escapado del cúmulo y continuado moviéndose por trayectorias similares, hasta formar una larga corriente.

La estructura visible de Oyashio se extiende aproximadamente 2 kiloparsecs, unos 6.500 años luz, y presenta un ancho de apenas 72,3 ± 8,9 parsecs, alrededor de 235 años luz. Esa estrechez es precisamente una de las señales que apuntan a un cúmulo globular como origen, ya que las corrientes generadas por galaxias enanas suelen ser considerablemente más anchas.

Junto a uno de sus extremos también aparece una fuente compacta que podría ser el remanente del cúmulo progenitor. Sus colores son compatibles con los de las estrellas del flujo, otra pista de que ambos objetos podrían compartir el mismo origen.

Las simulaciones establecen además un límite superior cercano a 2,5 millones de masas solares para la masa inicial del cúmulo, dentro de los valores posibles para los cúmulos globulares más masivos.

Un mapa de algo que no podemos ver

La característica más interesante de Oyashio es que permite estudiar indirectamente la materia oscura.

Las estrellas de la corriente responden a toda la gravedad de UGC 9050-Dw1, no solamente a la producida por su materia visible. Analizando la forma, posición y curvatura del flujo y comparándolas con simulaciones, los científicos pueden estimar cómo está distribuida la masa invisible alrededor de la galaxia.

Los modelos indican un halo con una masa cercana a 10^11,63 masas solares, equivalente a unos 430.000 millones de veces la masa del Sol, aunque la incertidumbre sigue siendo considerable. Es la primera vez que una corriente estelar permite imponer restricciones de este tipo sobre el halo de materia oscura de una galaxia ultradifusa.

Los autores todavía hablan de evidencias y no de una confirmación definitiva. Observaciones más profundas con Hubble o el telescopio James Webb y futuros análisis espectroscópicos podrían comprobar si la corriente y el supuesto cúmulo realmente contienen las mismas poblaciones estelares.

Si se descubren más estructuras similares con observatorios como Euclid o el Nancy Grace Roman, estos delicados ríos de estrellas podrían convertirse en auténticos detectores gravitatorios: objetos visibles capaces de revelar la presencia y distribución de una materia que, por sí misma, no emite absolutamente ninguna luz.

Fuente: EspacioTech.

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