La mayoría de los grandes payasos que han hecho reír a miles de personas guardan en algún lugar seguro de sus casas unos pequeños huevos de cerámica donde quedan inmortalizados sus diseños de maquillaje. Con ello, además de un recuerdo imperecedero, mantienen seguro su propio arte.

Existe un pequeño museo en el Reino Unido dedicado por entero a la figura de estas personas que han dedicado a su vida a sacarle una sonrisa al resto. El denominado museo del payaso de Wookey Hole cuenta con vitrinas de más de 300 huevos pintados con las caras de míticos artistas y otros no tan conocidos.

Image: Luke Stephenson - The Clown Egg Register

Sorprende que las caras estén pintadas de forma tan realista, pero tiene una explicación: forman parte de la colección privada del centro conocida como el Registro de huevos de payaso. Establecido en la década de 1940 después de la guerra por un payaso de circo londinense llamado Stan Bult, dicho registro permite a los payasos profesionales proteger sus diseños de maquillaje contra los imitadores poco imaginativos. Sí, los huevos pintados son el copyright de los artistas de la risa.

No sólo eso. También sirven para honrar a los grandes payasos de antaño que establecieron los estándares para que otros soñadores que también se pintaban la cara siguieran su estela.

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Al parecer, Bult pintó originalmente las caras de payaso en las cáscaras de los huevos de gallina vacíos. Comenzó más como un hobby que por las preocupaciones de los derechos de autor. Sin embargo, la diversión original dio paso a un uso mucho más práctico: le permitió a la organización registrar los diseños de maquillaje de sus miembros.

Cuenta el museo que los huevos fueron almacenados en la casa de Bult hasta su muerte en 1966, después de lo cual se trasladaron a un restaurante de Londres. Muchos de los huevos se rompieron en los años siguientes.

Image: Luke Stephenson - The Clown Egg Register

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Pasó el tiempo, y a finales de la década de los 70 la tradición del huevo resurgió gracias al International Circus Clowns Club, quienes poco después se abrieron a todo tipo de payasos en lugar de simplemente a la variedad de circo profesional. Desde entonces, el Clown Egg Register es el sello distintivo de la organización y de todo payaso que se precie.

Incluso hay un trabajo, el de “diseñador del huevo”, que se dedica a pintar (registrar) el maquillaje de cada artista en la esfera de cerámica. Además, a diferencia de los huevos de la era de Bult, centrados únicamente en las caras, los huevos actuales también incorporan elementos del traje de cada intérprete. Los payasos suelen ayudar en el proceso de creación del huevo enviando muestras de tela y fotos de sus rostros maquillados.

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No se me ocurre una forma más mágica y sorprendente de registrar tu legado si eres un maestro de la risa. Un huevo con derechos de autor. [BBC]