Despedido de su propia compañía. Es lo que le ha ocurrido al bromista Andrew Mason, fundador de Groupon y famoso por su estilo informal y despreocupado de gestionar la compañía. Demasiado para el consejo de administración, harto de que la acción no levantara cabeza y molesto por los continuos errores de Mason. La decisión se ha producido justo el mismo día en que la compañía anunció unos pobres resultados y la acción se desplomó un 24%.

En un mensaje a los empleados, Mason reconoció su responsabilidad en los errores de la compañía, pero no sin sentido del humor:

Después de cuatro intensos y maravillosos años y medio como CEO de Groupon, he decidido que me gustaría pasar más tiempo con mi familia. Es broma, hoy me han despedido. Si te preguntas por qué... no has estado prestando atención. Desde los controvertidos datos en nuestros documentos financieros S1, dos trimestres en los que no hemos alcanzado nuestras propias expectativas o una acción que sube y baja a un cuarto de nuestro precio de salida, los eventos del último año y medio hablan por sí solos. Como CEO, soy responsable.

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Puedes leer la carta completa de Mason aquí (en inglés). Groupon está ahora buscando a un nuevo consejero delegado para reemplazarlo.

Quien le sustituya no lo va a tener nada fácil. Groupon ha crecido demasiado rápido y demasiado grande. Preocupado por ganar cuota de mercado a nivel mundial cuanto antes, su agresividad y necesidad de crecer ha hecho que la calidad del servicio y la satisfacción de muchos comercios y consumidores se resienta. Cientos de competidores más especializados y locales le han ido robando el pastel poco a poco.

Una pena: la compañía que realmente popularizó en Internet los cupones descuentos puede que sea al final la única que no se beneficie de su creación. [Reuters]

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Foto: Getty Images