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Ciencia

Las emociones se contagian en el trabajo y pueden cambiar las decisiones de todo un equipo, según la ciencia

Una investigación realizada con 237 empleados reveló que el estrés y los estados de ánimo pueden propagarse entre compañeros, afectando el bienestar colectivo. Los científicos explican por qué el entusiasmo, la ansiedad y la frustración influyen en la forma de trabajar.
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¿Alguna vez llegaste de buen humor al trabajo y terminaste estresado después de una reunión? Aunque parezca una simple coincidencia, la ciencia tiene una explicación para este fenómeno: el contagio emocional.

Se trata de un proceso psicológico mediante el cual las emociones de una persona pueden influir en las de quienes la rodean, incluso sin que nadie sea plenamente consciente de lo que está sucediendo.

Una investigación publicada en el volumen de enero de 2025 de la revista Journal of Management & Organization encontró que este mecanismo puede modificar la relación entre el estrés laboral y el bienestar de los empleados.

El descubrimiento sugiere que los problemas emocionales dentro de una oficina no siempre son individuales: también pueden convertirse en experiencias compartidas.

Cómo funciona el contagio emocional en el cerebro y el comportamiento

El contagio emocional ocurre cuando las personas responden a las expresiones, los gestos, las posturas y los tonos de voz de quienes tienen cerca.

Por ejemplo, una persona que demuestra irritación durante una reunión puede contribuir a generar tensión entre sus compañeros. Por el contrario, alguien que transmite entusiasmo puede favorecer un ambiente más colaborativo.

Este proceso puede desarrollarse de manera automática, aunque su intensidad depende del contexto y de las relaciones entre los integrantes del grupo.

Los investigadores explican que las emociones compartidas no significan que todos sientan exactamente lo mismo, sino que ciertos estados de ánimo pueden extenderse y modificar las interacciones.

Las emociones se contagian en el trabajo y pueden cambiar las decisiones de todo un equipo, según la ciencia
© Magnific

El estudio que analizó a 237 empleados de 41 equipos

La investigación fue realizada por Aglae Hernandez Grande y sus colegas, quienes analizaron información de 237 trabajadores pertenecientes a 41 equipos de nueve organizaciones australianas de servicios profesionales.

El objetivo era comprender cómo el contagio emocional grupal influía en la relación entre el estrés laboral y el bienestar individual. Los resultados mostraron que, en equipos donde existía una mayor tendencia a compartir emociones, los efectos negativos del estrés sobre el bienestar podían intensificarse.

En cambio, cuando los niveles colectivos de estrés eran bajos, esa misma dinámica se asociaba con mejores resultados de bienestar.

El estudio también destacó la importancia del apoyo de los responsables y de contar con un ambiente laboral que priorice la seguridad psicológica.

Un experimento descubrió que el buen humor puede mejorar la cooperación

El fenómeno ya había sido observado en una investigación clásica publicada en 2002 por la psicóloga organizacional Sigal Barsade.

Durante el experimento, varios grupos participaron en una simulación de decisiones empresariales.

Cada equipo incluía una persona entrenada para expresar diferentes estados emocionales, como entusiasmo, irritación o desánimo. Los resultados indicaron que las emociones expresadas influían en el comportamiento del resto de los participantes.

Los grupos expuestos a emociones positivas mostraron mayor cooperación, menos conflictos y una percepción más favorable de su desempeño.

Sin embargo, los resultados procedían de un entorno experimental y no garantizan que todas las organizaciones reaccionen de la misma manera.

Por qué las empresas deberían prestar atención al clima emocional

Las investigaciones sugieren que mejorar el bienestar laboral requiere algo más que ofrecer beneficios individuales.

También importa cómo se distribuyen las responsabilidades, cómo se resuelven los conflictos y qué apoyo reciben los empleados. Un ambiente donde la tensión se mantiene constantemente elevada puede amplificar el malestar, mientras que una comunicación constructiva puede facilitar la cooperación.

Esto no significa que los trabajadores deban mostrarse felices todo el tiempo ni que expresar frustración sea perjudicial por sí mismo.

Además, el estudio de 2025 fue observacional, por lo que no permite demostrar que una emoción determinada cause directamente un cambio en el rendimiento. La principal conclusión es que las emociones no permanecen aisladas: forman parte de una dinámica colectiva capaz de influir en el bienestar y las relaciones de todo un equipo.

 

 

Fuente: Infobae.

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