Un nuevo estudio demuestra que cada persona posee una “firma de movimiento” imposible de copiar con exactitud. La manera de caminar, los gestos y la postura generan patrones únicos que el cerebro reconoce de forma natural y que ahora también empiezan a interesar a la tecnología biométrica.
Si hoy alguien menciona el nombre de Jordi Sánchez, la imagen es inmediata: traje, bigote, soberbia desmedida y el lema eterno de “Mariscos Recio, el mar al mejor precio”. Antonio Recio es uno de los personajes más icónicos de la televisión española y una pieza clave del éxito de La que se avecina. Sin embargo, lo que muchos olvidan es que el actor ya había pasado antes por el universo de los hermanos Caballero… aunque casi nadie se dio cuenta.
Durante ocho temporadas y casi 200 episodios, uno de los personajes más populares de Aquellos maravillosos 70 consiguió algo insólito en una comedia televisiva: existir sin pasado. Todo el mundo lo llamaba Fez, pero nadie —ni los personajes ni los espectadores— sabía realmente de dónde venía. Y lo más sorprendente es que la serie se aseguró de que así fuera hasta el final.
Durante décadas, la televisión fue considerada un territorio menor para las grandes estrellas de Hollywood. Antes de la actual edad de oro de las series, muchos actores de cine veían la pequeña pantalla como un paso atrás en su carrera, un medio reservado para intérpretes sin el suficiente tirón comercial para llenar salas. Uno de los defensores más férreos de esta idea fue John Wayne, que durante años dejó claro que su lugar estaba exclusivamente en el cine.
Netflix querrá repetir el fenómeno, los fans piden más y el universo da para seguir creciendo. Pero la creadora de Las guerreras K-Pop ya ha puesto una línea roja muy clara para cualquier secuela: nada de acción real. Y no es un capricho.
La Tierra Media estaba llena de seres milenarios, pero casi ninguno tenía la edad que decía el libro. En La Comunidad del Anillo, Peter Jackson hizo un reparto brillante… aunque solo un actor coincidía realmente con la edad de su personaje según Tolkien.
Llegué tarde a esta serie de HBO, pero bastaron unos pocos episodios para convertirme en un adicto. Finanzas, poder y emociones al límite se mezclan en un retrato incómodo y adictivo del capitalismo moderno. Ahora regresa con una nueva temporada dispuesta a subir la apuesta.
Vivimos una época en la que el anuncio de una secuela tardía ya no sorprende a nadie. Franquicias dormidas durante décadas regresan constantemente a la actualidad, a veces por puro cálculo comercial y otras —las menos— con una verdadera necesidad creativa detrás. En ese segundo grupo se sitúa 28 años después, uno de los fenómenos del cine de terror del año pasado y, sin duda, el regreso más inspirado de una saga de culto.
Las intenciones artísticas nunca son fáciles de calcular, y menos aún cuando el autor ya no está para defenderlas. Cada nueva restauración de un clásico del cine vuelve a abrir un debate que parece irresoluble: ¿estamos viendo la película como fue concebida… o como creemos recordarla?
Han pasado 25 años desde que Peter Jackson llevó por primera vez a la gran pantalla el universo de El Señor de los Anillos. Aquella trilogía —La Comunidad del Anillo (2001), Las dos torres (2002) y El retorno del rey (2003)— no solo redefinió el cine fantástico, sino que inauguró una franquicia que, lejos de agotarse, sigue creciendo. Ahora, el cineasta tiene en mente una nueva “película” de la saga, aunque muy distinta a lo que cabría esperar… y todavía sin el visto bueno del estudio.
La noche en la que James Cameron se proclamó definitivamente como el “rey del mundo” no estuvo marcada solo por récords y aplausos. Entre bastidores, mientras Titanic arrasaba en la gala de los Premios de la Academia, el cineasta estuvo a punto de protagonizar uno de los episodios más surrealistas —y tensos— de la historia de los Premios Óscar: casi rompe una estatuilla para lanzársela a Harvey Weinstein.
Ligero como un clip y capaz de batir sus alas 400 veces por segundo, este micro robot imita el vuelo de un abejorro con una precisión sorprendente. Sus aplicaciones van desde la polinización en granjas verticales hasta la exploración espacial, pasando por operaciones de rescate en lugares donde los humanos no pueden entrar.
Steven Spielberg y Harrison Ford forman una de las alianzas creativas más exitosas de la historia del cine. Juntos dieron vida a Indiana Jones, una saga que redefinió el cine de aventuras y consolidó a ambos como referentes absolutos de Hollywood. Sin embargo, incluso en las colaboraciones más exitosas existen decisiones difíciles, y una de las más sorprendentes ocurrió en una de las películas más queridas del director.
Durante décadas, el lujo se construyó alrededor de la artesanía, el tiempo y la exclusividad. Pero algo está cambiando en silencio dentro de las grandes casas de moda: la inteligencia artificial ya no es una curiosidad experimental, sino una pieza central para diseñar, anticipar tendencias y responder a un consumidor cada vez más digital
En un país donde millones de personas viven solas, una aplicación con una idea mínima se está convirtiendo en alternativa a los sistemas de seguridad tradicionales. No graba, no vigila y no instala sensores: solo pide una confirmación periódica de que estás bien y avisa si no respondes
En 2026, SpaceX cotizará en la Bolsa de Valores. Giz Asks les preguntó a los expertos sobre los potenciales riesgos y beneficios de invertir en la compañía
La compañía dice que siguen adelante con los planes para Phoenix
En 1982, el Festival de Cannes premió con la Palma de Oro a una película extraordinaria y profundamente incómoda: El camino (Yol). El galardón fue compartido con Desaparecido de Costa-Gavras, pero el contexto de El camino la convirtió en un caso único en la historia del cine: su autor, Yılmaz Güney, estaba encarcelado por motivos políticos mientras la escribía y la dirigía.
El universo creativo de George R.R. Martin siempre ha sido mucho más amplio de lo que suele recordar el gran público. Más allá del fenómeno televisivo de Juego de Tronos, su obra literaria ha transitado tradicionalmente por el terreno del culto, con relatos ásperos, mundos crueles y una fantasía poco complaciente que no siempre ha encontrado acomodo en las grandes adaptaciones audiovisuales.
A lo largo de las últimas décadas se han elegido la mejor frase, la mejor canción y las mejores películas de la historia del cine. Pero hay un reconocimiento especialmente revelador: el del mejor villano de todos los tiempos, un honor que el American Film Institute concedió a Hannibal Lecter, el inolvidable asesino interpretado por Anthony Hopkins en El silencio de los corderos.