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Una montaña de Nepal colapsó y desató una catástrofe: los científicos reconstruyen ahora cómo ocurrió

Una enorme pared de roca y hielo se desprendió del Langtang Lirung y terminó transformándose en una riada devastadora. Un nuevo análisis concluye que el calentamiento provocado por el ser humano ayudó a preparar las condiciones para el desastre.
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Todo comenzó a más de 5.000 metros de altitud con el colapso de una enorme pared de roca en el Himalaya. En cuestión de minutos, aquel desprendimiento arrastró parte de un glaciar, se convirtió en una avalancha de roca y hielo y terminó descendiendo por los valles de Nepal como una gigantesca corriente de agua, barro y escombros.

Ahora los científicos han reconstruido la cadena de acontecimientos que provocó la catástrofe del pasado 26 de agosto.

Un análisis de World Weather Attribution y especialistas internacionales en glaciología concluye que no hubo una única causa. La montaña llevaba años acumulando diferentes factores de inestabilidad y el calentamiento provocado por las actividades humanas desempeñó un papel importante en varios de ellos.

La montaña comenzó a romperse a 5.150 metros

El origen del desastre se localizó en una pared del Langtang Lirung, que colapsó aproximadamente a 5.150 metros sobre el nivel del mar.

La caída arrancó además una parte del glaciar situado encima. Esa mezcla de roca y hielo ganó velocidad mientras descendía y terminó convirtiéndose primero en un flujo de escombros y después en una enorme riada.

Según la reconstrucción científica, el material llegó a desplazarse río abajo a una velocidad media cercana a los 188 km/h.

El impacto inicial fue tan violento que liberó una energía comparable a la de un terremoto de magnitud 5,5.

Una montaña de Nepal colapsó y desató una catástrofe: los científicos reconstruyen ahora cómo ocurrió
© Guia da Floresta
– Youtube.

El hielo que mantenía unida la montaña estaba desapareciendo

Aquí aparece el papel del cambio climático.

Las temperaturas en el Himalaya han aumentado rápidamente y el informe calcula que la altitud a la que el agua permanece congelada ha ascendido aproximadamente 100 metros por década.

Eso tiene dos consecuencias especialmente importantes.

Por un lado, el permafrost, el terreno permanentemente congelado que actúa como una especie de cemento dentro de las fracturas de las montañas, comienza a descongelarse. Por otro, los glaciares se hacen más delgados y retroceden, eliminando parte del soporte que ejercían sobre las paredes rocosas.

El glaciar Langtang Lirung, por ejemplo, ha retrocedido aproximadamente medio kilómetro desde la década de 1990.

El terremoto de 2015 también dejó su huella

El calentamiento no actuó sobre una montaña intacta.

En 2015, Nepal sufrió un terremoto de magnitud 7,8 que provocó numerosos deslizamientos y dañó profundamente la estructura de las laderas del Himalaya.

Los investigadores consideran que aquel evento pudo dejar fracturas y zonas debilitadas que, durante la década siguiente, continuaron expuestas al retroceso de los glaciares, la infiltración de agua y el deshielo del permafrost.

A todo ello se sumó un periodo excepcionalmente cálido. Julio y agosto de 2026 estuvieron entre los meses más cálidos registrados localmente, mientras que las temperaturas inmediatamente anteriores al colapso también fueron anormalmente altas.

Una montaña de Nepal colapsó y desató una catástrofe: los científicos reconstruyen ahora cómo ocurrió
© Guia da Floresta
– Youtube.

Una catástrofe en cascada

Los científicos describen el fenómeno como una cadena de riesgos.

No fue simplemente una avalancha ni una inundación convencional. La roca desprendida arrastró hielo, el hielo aportó agua y sedimentos y la mezcla incorporó cada vez más material mientras avanzaba por el valle. Ese efecto multiplicador explica por qué un colapso localizado en una montaña pudo provocar destrucción a muchos kilómetros de distancia.

El informe advierte además que episodios similares podrían convertirse en un riesgo creciente en otras regiones de alta montaña a medida que aumenten las temperaturas.

La tragedia de Nepal muestra así una de las consecuencias menos evidentes del calentamiento global: no hace falta que el cambio climático provoque directamente el desprendimiento de una montaña para aumentar el riesgo. Basta con que vaya eliminando, año tras año, aquello que ayudaba a mantenerla estable.

Fuente: El Diario.

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