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Ciencia

Lo que ocultaban las rocas australianas: El hallazgo que reescribe la historia del arte rupestre

Un estilo artístico desconocido, oculto durante milenios en las paredes de Kimberley, podría cambiar lo que sabíamos sobre los pueblos aborígenes. Las Figuras Naturalistas Lineales no solo rellenan un vacío histórico: revelan una respuesta simbólica a un mundo en transformación.
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En arqueología, algunos descubrimientos no solo completan un rompecabezas: lo redibujan. Eso es lo que ocurrió en Kimberley, al noroeste de Australia, donde un grupo de investigadores identificó un estilo hasta ahora ignorado de arte rupestre. Esta revelación no solo modifica la cronología del arte prehistórico australiano, sino que ofrece claves sobre cómo vivieron —y resistieron— los antiguos habitantes de la región.

Un estilo olvidado entre dos mundos

Lo que ocultaban las rocas australianas: el hallazgo que reescribe la historia del arte rupestre
© BAC/UWA..

Las llamadas Figuras Naturalistas Lineales (LNF) fueron identificadas tras analizar más de mil sitios en el marco del proyecto Kimberley Visions. Estas figuras de animales, pintadas en ocre rojo, aparecen en muros verticales y elevados, siempre superpuestas a estilos más antiguos y luego cubiertas por los más recientes. Esta ubicación las sitúa cronológicamente entre las figuras Gwion (12.000 años) y las Wanjina (5.000 años).

Con una antigüedad estimada en más de 6.000 años, las LNF representan un momento de transición cultural y ecológica. Aquel periodo estuvo marcado por el aumento del nivel del mar, que obligó a comunidades enteras a desplazarse. Estas figuras, escasas pero coherentes, aparecen en solo un 2-3 % de los sitios analizados, lo que resalta su rareza y su intención comunicativa.

Animales totémicos y siluetas rituales

Lo que ocultaban las rocas australianas: el hallazgo que reescribe la historia del arte rupestre
Representación gráfica. © Pixabay – ArtTower.

Las pinturas se caracterizan por su contorno continuo, sin relleno cromático ni escenas humanas. Los protagonistas son canguros, murciélagos, reptiles y peces, representados de manera estática, con trazos seguros y simplificados. Se identificaron cinco formas corporales únicas, lo que sugiere un código visual propio y deliberado.

La ausencia de figuras humanas no es casual. Los arqueólogos sugieren que este arte pudo reflejar un retorno simbólico al mundo animal en tiempos de crisis, con los animales como referentes espirituales o ancestrales. En lugar de narrativas complejas, estas imágenes funcionaban como siluetas activables en contextos ceremoniales.

Lejos de ser una simple curiosidad estética, las LNF revelan un momento de reorganización profunda del pensamiento y la identidad aborigen. Y como toda gran obra, estas figuras no solo muestran el pasado: invitan a repensarlo.

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