En los últimos días, el ingreso de aire polar en gran parte de Argentina generó un fenómeno imponente: tormentas con rayos, ráfagas de viento y granizo. Aunque parecen eventos aislados, tienen patrones precisos que los desencadenan. Comprender su funcionamiento no solo nos permite admirar su poder, sino también aprender a protegernos ante sus peligros.
Cómo se forma una tormenta eléctrica

Las tormentas eléctricas son más que lluvia intensa. Se producen cuando una nube tipo cumulonimbus supera los 10 kilómetros de altura. En su interior, se separan las cargas eléctricas: positivas arriba, negativas abajo. Esta diferencia genera descargas que se manifiestan como relámpagos y truenos.
Gabriela Nicora, investigadora del CONICET, explica que toda tormenta implica actividad eléctrica, mientras que no todas las lluvias son eléctricas. La energía que impulsa estas tormentas se origina cuando el aire cálido y húmedo asciende, se condensa y libera calor: una potente fuente energética.
La tormenta se debilita cuando la lluvia comienza a enfriar el sistema. Pero antes de eso, puede generar vientos intensos, rayos y granizo peligroso.
El granizo que hizo historia
No todas las tormentas son iguales. En 2018, una tormenta en Villa Carlos Paz (Córdoba) produjo granizos de entre 18,8 y 23,7 centímetros de diámetro. Este evento superó el récord mundial de EE.UU. y fue analizado por la científica Paola Salio junto a expertos internacionales.
El estudio concluyó que estos “gigantes de hielo” aparecieron sin señales previas, y propusieron que cualquier granizo mayor a 15 centímetros sea clasificado como “gargantuesco”.

Cuáles son los riesgos y cómo protegerse
Los rayos son la principal amenaza de estas tormentas: matan más personas por año que huracanes o tornados. Según el Servicio Meteorológico Nacional, la mejor protección es permanecer en interiores, alejarse de teléfonos con cable y desconectar aparatos eléctricos.
Al aire libre, es clave evitar árboles, animales grandes, carpas y estructuras metálicas. La postura recomendada es en cuclillas, con la cabeza hacia abajo y los oídos cubiertos, evitando todo contacto con el suelo.
En zonas rurales, también hay que mantenerse lejos de alambrados y cañerías. Tener una linterna siempre lista es útil ante los frecuentes cortes de energía que provocan estas tormentas.
Fuente: Infobae.