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Ciencia

El método japonés que convierte la puerta del coche en un ventilador contra el calor

Cuando un coche queda al sol, el interior puede convertirse en una trampa de calor. Un método popular conocido como “truco japonés” permite expulsar rápidamente el aire caliente del habitáculo usando solo una ventanilla y una puerta. No enfría los asientos, pero ayuda a renovar el aire antes de encender el aire acondicionado.
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Entrar al coche después de dejarlo horas bajo el sol es una de las peores escenas del verano. El volante quema, los asientos irradian calor y el aire del interior parece mucho más denso que el de la calle. En algunos casos, la temperatura dentro del vehículo puede superar ampliamente la exterior, sobre todo si está cerrado y expuesto al sol directo durante mucho tiempo.

No es solo una sensación. Estudios sobre temperatura en vehículos estacionados han mostrado que el interior de un coche puede alcanzar valores muy elevados en poco tiempo, especialmente en días despejados y sin sombra. En pruebas experimentales, se han registrado temperaturas interiores de hasta 70 ºC en coches aparcados sin protección, con salpicaderos todavía más calientes.

El método consiste en “abanicar” el coche

El llamado truco japonés se popularizó porque es simple, rápido y no requiere ningún accesorio. La idea es crear una corriente de aire forzada dentro del coche antes de entrar. Para hacerlo, se baja la ventanilla del copiloto —o se abre la puerta del lado contrario— y luego se abre y se cierra varias veces la puerta del conductor, de forma amplia y rápida.

Ese movimiento empuja el aire caliente hacia fuera y permite que entre aire exterior, que normalmente está a menor temperatura que el aire acumulado dentro del vehículo. En lugar de esperar a que el aire acondicionado trabaje contra una burbuja de calor encerrada, primero se renueva el aire del habitáculo.

La técnica ha sido recomendada por expertos en automoción como una forma rápida de reducir la sensación de calor inicial: abrir una ventanilla y mover la puerta opuesta funciona como un ventilador manual que desplaza el aire caliente hacia el exterior.

Eso sí, conviene no exagerar lo que consigue. El truco ayuda a expulsar el aire más caliente, pero no enfría de inmediato las superficies que acumularon calor durante horas, como el volante, el salpicadero, los asientos o las hebillas del cinturón. Esos materiales tienen más inercia térmica y tardan más en bajar de temperatura.

Después sí conviene usar bien el aire acondicionado

Una vez renovado el aire, lo ideal es encender el aire acondicionado y circular unos segundos con las ventanillas abiertas para seguir expulsando el calor restante. Consumer Reports recomienda no quedarse mucho tiempo preenfriando el coche parado: el aire acondicionado funciona mejor cuando el vehículo está en movimiento. También aconseja abrir las ventanillas durante los primeros 10 o 20 segundos para sacar el aire más caliente.

Después, cuando el aire interior ya se acerca más a la temperatura exterior, conviene cerrar las ventanillas y activar la recirculación. En ese momento, el sistema deja de enfriar aire caliente de fuera y empieza a trabajar sobre aire ya enfriado, lo que mejora la eficiencia.

Para evitar llegar a ese punto extremo, las medidas preventivas siguen siendo las más efectivas: buscar sombra, usar parasol en el parabrisas, cubrir el volante o los asientos y, si es seguro, dejar una pequeña ventilación. Los parasoles y cobertores ayudan especialmente a reducir la temperatura de las superficies interiores expuestas al sol.

El truco japonés no es magia ni reemplaza al aire acondicionado. Es simplemente una forma inteligente de aprovechar la presión y el movimiento del aire para sacar calor acumulado antes de sentarse. En verano, esos segundos pueden marcar la diferencia entre entrar en un horno o en un coche mucho más respirable.

 

Fuente: Hipertextual.

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