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Mundo

Una expedición casi imposible terminó con el hallazgo de una ciudad maya congelada en el tiempo

La ciudad maya que se preservó casi sin cambios desde los tiempos en que estuvo habitada.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La civilización maya ejerció su influencia sobre América central a lo largo de milenios al punto de que incluso hoy siguen apareciendo ciudades de esa civilización en los lugares más inesperados. El reciente descubrimiento podría contarse entre los sitios mejor preservados que se conozcan.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) informó sobre el descubrimiento de una perdida ciudad maya que estaba oculta en el corazón de la Reserva de Biósfera de Calakmul, en el sur de México. Los arqueólogos la llamaron “Minanbé”, que en maya Yucateco significa “no hay camino”. De hecho, para llegar al lugar el equipo debió avanzar trabajosamente con machetes para atravesar la densa vegetación. Eso, junto a lo remoto de la ubicación, mantuvo el sitio a salvo de los saqueadores.

“En comparación con otros lugares, el acceso al lugar fue mucho más difícil”, dijo Ivan Šprajc, arqueólogo del Instituto de Estudios Antropológicos de Eslovenia. “Sin embargo, en los últimos tres años este es el primer sitio que encontramos intacto, es decir que no hubo saqueos, y el descubrimiento fue una enorme sorpresa para nosotros”.

Este descubrimiento fue parte de una iniciativa anterior respaldada por el INAH. Años antes, los arqueólogos que trabajaban en este proyecto realizaron estudios con LIDAR de porciones seleccionadas de la península de Yucatán, según un video sobre los hallazgos. Luego, el equipo visitó las regiones que más parecían prometer descubrimientos, aunque eso fue en 2023 y 2024 y no arrojó resultados.

Aerea
Vista aerea de la ciudad perdida. Crédito: INAH TV (Screenshot)

El área que alberga a Minanbé fue el último lugar que exploraban, y afortunadamente, esta vez encontraron lo que buscaban aunque tuvieron que atravesar unos 5 kilómetros de densa vegetación selvática y caminar unos 6 kilómetros más para llegar al sitio en sí.

Una ciudad oculta en la selva

Ese arduo recorrido reveló un asentamiento de 15 hectáreas, con un centro urbano, edificios de diferentes clases, terrazas, canales hidráulicos, y más. Lo que llamó la atención fue un templo piramidal de unos 13 metros de alto, construido al estilo Río Bec de la era maya clásica, que data de los años entre 600 y 900 de la era cristiana. Encontraron 14 estelas y altares en el sitio.

Tras tomar imágenes el equipo envió unas 500 fotos al epígrafista, con lo que se crearon y analizaron réplicas 3D de los artefactos. Pudieron así identificar elementos clave de diseño y grabados que dan indicios d ela historia de la desaparecida ciudad. Por ejemplo, una de las estelas tiene grabada una figura que sostiene un hacha o cuchillo para decapitar a una persona, y también exhibe signos de calendario.

“Es una pista importante porque podemos suponer que todo el grupo de monumentos, o al menos algunos de ellos, se erigieron durante ese período del Clásico Terminal, cerca del momento en que quedaron abandonados los sitios de la región, y eso fue alrededor del siglo 10 d.C.”, explicó Octavio Esparza Olguín, epigrafista a cargo del análisis.

Otros textos jeroglíficos contienen grabados que apuntan a un período de finales del siglo 7, lo que significaría que este sitio es el más antiguo de los que se han encontrado en el área. Los hallazgos sugieren que la ciudad formaba parte de una compleja jerarquía de comerciantes y agricultores del período Clásico Tardío de la civilización maya.

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