Los terremotos pueden llegar sin aviso previo, pero el suelo que está debajo de nosotros rara vez permanece quieto y en calma. Los sistemas actuales pueden medir esos pequeños movimientos con una precisión notable pero hasta este momento se han usado principalmente para entender el comportamiento de las fallas, y no para predecir dónde podría haber un terremoto. Ahora, un cambio de metodología podría acabar con esa limitación.
Un equipo de investigadores de la Universidad de California-Riverside, ha desarrollado un método para ayudar a identificar dónde hay probabilidades de grandes terremotos. Usando un algoritmo basado en GPS para medir los sutiles movimientos del suelo los investigadores pueden determinar dónde podría ocurrir una ruptura.
Los resultados se publicaron en Geophysical Research Letters, y potencialmente podrían mejorar la respuesta ante desastres en algunas de las regiones más vulnerables.
Preparativos con anticipación
Los terremotos ocurren cuando las rocas de la corteza de la Tierra se mueven o desplazan de repente a lo largo de líneas de fallas, liberando energía acumulada en forma de ondas sísmicas. A medida que esas ondas avanzan por el suelo, ocurre el temblor que se siente durante un terremoto.
Para ayudar a predecir la ubicación de un probable terremoto los investigadores que llevaron a cabo el nuevo estudio dicen que se puede determinar dónde se ha acumulado la tensión debajo de la superficie de la Tierra. Las placas tectónicas de la Tierra se mueven con gran lentitud, pero a veces la fricción causa que queden atascadas. Cuando las placas intentan moverse, se acumula tensión en la corteza terrestre.
Esas líneas de fallas tectónicas van acumulando silenciosamente tensión a lo largo de los años. Los investigadores dicen que el nuevo método puede medir esa tensión.
Para hacerlo, el equipo mira las zonas de subducción en que una placa tectónica se desliza por debajo de otra. Las zonas de subducción suelen generar los terremotos más potentes de la Tierra de magnitud mayor a 8.5, y en ocasiones pueden provocar tsunamis.
Utilizando mediciones de GPS los investigadores dicen que pueden identificar porciones de fallas que están atascadas y acumulando energía. Esas regiones atascadas o asperidades actúan como puntos de fricción que se resisten al movimiento hasta que se acumula suficiente tensión como para generar un terremoto.
Lo que hay debajo
Utilizando el nuevo método los investigadores pudieron identificar una región específica de atascamiento bajo la península de Kamchatka en Rusia, donde un terremoto de magnitud 8.8 ocurrió en julio de 2025. Eso dio lugar a una alerta de tsunami para el oeste de EE.UU.
Aunque las mediciones no pudieron identificar cuándo ocurriría el terremoto, sí detectaron la ubicación exacta de la ruptura cuando el modelo mostró un área de tensión acumulada. “Teníamos idea de dónde se acumulaba la tensión basándonos en un conjunto de datos relativamente limitado”, dijo en declaraciones Axel Periollat, geofísico de la Universidad de California-Riverside y autor principal del trabajo. “Ver que funcionó tan bien confirmó que este método tiene potencial de veras”.
El equipo ahora está mirando otras zonas de subducción importante en Japón, México, Nueva Zelanda y el noroeste del Pacífico. “Podemos identificar dónde hay probabilidad de grandes terremotos aunque no podamos predecir exactamente cuándo ocurrirán”, dijo Periollat. “Con mejores observaciones y monitoreo continuo podemos aprender mucho más sobre las fallas más peligrosas de la Tierra”.
Con todo, los investigadores destacan que el pronóstico de terremotos tiene que ser un complemento, no un reemplazo, de los preparativos públicos para el evento. “Tu tranquilidad no tiene que venir de creer que podemos pronosticar el terremoto con exactitud”, declaró Gareth Funning, geofísico de la UCR y coautor del trabajo. “En especial, en el sur de California, no se trata de si lo habrá, sino de cuándo ocurrirá. No hay nada que reemplace el estar preparados”.