La cantidad de desechos espaciales crece al mismo ritmo que los lanzamientos de cohetes, las misiones planetarias y la actividad satelital. Se estima que el número de fragmentos de más de un centímetro, tamaño suficiente para representar una amenaza real para una nave espacial, ya superó el millón, y estos objetos se desplazan a una velocidad aproximada de 7,9 kilómetros por segundo, lo que les da una energía cinética capaz de causar daños serios al impactar.
El riesgo no es hipotético. El año pasado, la nave tripulada china Shenzhou 20 debió permanecer en la estación espacial Tiangong durante un período prolongado después de que la ventana de observación de su cápsula de retorno sufriera el impacto de un desecho espacial. En 2024, la tripulación de la Shenzhou 17 tuvo que realizar dos caminatas espaciales para reparar paneles solares del módulo central dañados por el mismo tipo de impactos.
La Constelación Gande: 120 satélites en tres fases

China comenzó a desplegar su primera constelación comercial dedicada exclusivamente al monitoreo de desechos espaciales, según informó la agencia estatal Xinhua. La red, compuesta por 120 satélites, tiene como misión la detección continua de objetivos en todas las órbitas, y su despliegue completo está previsto antes de 2030.
El primer satélite despegó a bordo de un cohete comercial Lijian 1 desde el noroeste de China. Fan Wei, ingeniero jefe de la constelación, señaló que el lanzamiento cubre una brecha existente en las capacidades comerciales chinas de monitoreo de desechos y representa un paso clave en la gestión del tráfico espacial.
El proyecto fue desarrollado por ATmoto Technology, una empresa aeroespacial privada con sede en Beijing. La primera fase, denominada LX630, constará de 14 satélites construidos conjuntamente por Liangxi Aerospace Technology Group, de Wuxi, y la propia ATmoto, diseñados para brindar soporte integral a la monitorización y catalogación de objetivos en órbitas bajas, medias y altas.
Qué hace especial al primer satélite ya en órbita
El primer satélite de la constelación está equipado con una computadora a bordo asistida por inteligencia artificial, lo que le permite realizar de manera flexible misiones de vigilancia rutinaria, respuesta a emergencias y seguimiento rápido, sin necesidad de intervención terrestre frecuente.
También cuenta con capacidad de transferencia orbital, lo que le permite realizar observaciones de corto alcance y otras operaciones sofisticadas directamente en órbita, según detalló el equipo desarrollador.
Por qué el nombre no es casualidad
La constelación comparte nombre con Gan De, un astrónomo chino del período de los Reinos Combatientes, entre los años 475 y 221 antes de Cristo, a quien se le atribuyen algunos de los catálogos estelares más antiguos que se conocen. El paralelismo no es menor: así como Gan De catalogó estrellas a simple vista hace más de dos milenios, la nueva constelación busca catalogar, en tiempo real, todo lo que orbita alrededor de la Tierra.
Qué viene después: sensores, IA y decisiones autónomas
La segunda fase del proyecto sumará 36 satélites equipados con sensores electromagnéticos y de imágenes de alta resolución. La tercera fase, la más ambiciosa, añadirá 70 satélites con inteligencia artificial orientada al reconocimiento de objetos, el análisis de comportamiento y la toma de decisiones autónoma.
Mientras los científicos también trabajan en mejorar el blindaje físico de las naves espaciales frente a los impactos de desechos, la Constelación Gande representa la otra mitad de la estrategia: anticiparse al problema antes de que el impacto ocurra, mediante una vigilancia constante de todo lo que ya está en órbita.