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Ciencia

La masa del planeta se redistribuye cada temporada y desplaza su centro unos milímetros

La Tierra parece un objeto perfectamente estable, pero en realidad su masa cambia constantemente de distribución. La nieve, las lluvias, los océanos e incluso el aire desplazan suficiente materia de un lugar a otro como para mover varios milímetros el centro de masa del planeta. Ahora, una nueva técnica satelital permitió medir este diminuto movimiento con una precisión mucho mayor.
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Cada año, enormes cantidades de agua viajan entre continentes y océanos siguiendo las estaciones. Una parte queda temporalmente atrapada en forma de nieve, otra llena grandes cuencas fluviales y, meses después, regresa al mar. Al mismo tiempo, la atmósfera también modifica la distribución de su masa.

Todo ese movimiento provoca que el centro de masa de la Tierra, conocido como geocentro, no coincida siempre exactamente con el centro geométrico del planeta.

El desplazamiento es extremadamente pequeño, de apenas unos milímetros, pero suficiente para ser detectado mediante las técnicas modernas de geodesia espacial. No significa que la Tierra se desvíe de su órbita alrededor del Sol: lo que cambia ligeramente es el punto alrededor del cual se encuentra distribuida toda su masa.

La nieve y la Amazonia pueden mover el equilibrio del planeta

El agua continental es una de las principales responsables de este movimiento.

Durante marzo, la acumulación estacional de nieve en América del Norte y Eurasia alcanza aproximadamente su máximo. Los investigadores estimaron que esa enorme masa puede desplazar el centro terrestre unos 3 milímetros hacia el Polo Norte.

Un mes después ocurre otro fenómeno extraordinario. La temporada húmeda puede acumular alrededor de 2.400 gigatoneladas de agua en la cuenca del Amazonas, suficiente para desplazar el centro de masa unos 2,2 milímetros en dirección a Sudamérica.

Más adelante, las lluvias monzónicas del sudeste asiático aportan otra parte del movimiento, mientras que entre finales del invierno boreal y el otoño grandes cantidades de agua regresan progresivamente a los océanos.

En total, el intercambio estacional entre los continentes y el mar involucra alrededor de 6.300 gigatoneladas de agua.

El planeta no está tan quieto como parece: su centro de masa se mueve con las estaciones
© NASA Goddard
– Youtube.

Incluso el aire participa en el movimiento

El agua no es la única responsable.

La atmósfera también tiene masa y su distribución cambia a lo largo del año. Las masas de aire frío son más densas y durante el invierno pueden concentrar más peso sobre determinadas regiones.

Los modelos utilizados por los investigadores muestran que el aire frío acumulado sobre Asia, Arabia y el norte de África alrededor de diciembre contribuye al desplazamiento del centro de masa. Meses después ocurre un proceso similar en partes del hemisferio sur.

Así, océanos, agua continental y atmósfera participan conjuntamente en una especie de oscilación anual invisible del planeta.

Satélites capaces de medir movimientos de milímetros

Para calcular ese movimiento, los investigadores desarrollaron una nueva metodología que integra observaciones GPS, seguimiento láser de satélites y datos procedentes de vehículos en órbita baja.

También incorporaron algo fundamental: la corteza terrestre se deforma ligeramente bajo el peso del agua y el hielo, desplazando incluso las estaciones terrestres utilizadas para realizar las mediciones.

Los resultados fueron posteriormente comparados con datos de GRACE-FO, la misión conjunta de la NASA y el Centro Alemán de Investigación en Geociencias que utiliza dos satélites para detectar diminutas variaciones del campo gravitatorio provocadas principalmente por movimientos de agua.

Las estimaciones resultaron consistentes entre sí.

Unos pocos milímetros que importan mucho

Puede parecer insignificante que el centro de masa terrestre cambie unos milímetros, pero conocer su posición con precisión es fundamental.

El geocentro sirve como referencia para establecer sistemas globales de coordenadas, calcular órbitas de satélites, medir cambios del nivel del mar y mejorar aplicaciones de navegación y posicionamiento.

El nuevo trabajo indica además que la oscilación anual podría ser aproximadamente la mitad de grande de lo que se calculaba hace ocho años.

Así, fenómenos tan cotidianos como una nevada en Eurasia, una temporada de lluvias en la Amazonia o un monzón asiático terminan dejando una diminuta huella en todo el planeta.

Es completamente imperceptible para nosotros, pero desde el espacio los científicos ya pueden observar cómo la Tierra cambia continuamente su punto de equilibrio siguiendo el movimiento del agua y del aire alrededor del mundo.

 

 

Fuente: Meteored.

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