La semana pasada, un desprendimiento de hielo y roca en el Himalaya provocó inundaciones catastróficas en la frontera entre Nepal y China, un recordatorio doloroso de hasta qué punto la alta montaña puede volverse peligrosa en cuestión de minutos. Ese tipo de sucesos, conocidos técnicamente como GLOF (Glacial Lake Outburst Flood, o vaciamiento súbito de un lago glaciar), no son excepcionales: son precisamente el fenómeno que un equipo científico ya había cuantificado a escala global años antes.
El primer mapa que combina peligro, exposición y vulnerabilidad

Un equipo de investigadores de universidades del Reino Unido y Nueva Zelanda publicó en 2023, en la revista Nature Communications, el primer estudio que cuantifica a escala global cuántas personas viven expuestas a los lagos glaciares peligrosos. El hallazgo central: 15 millones de personas en todo el mundo están potencialmente expuestas a los efectos de un GLOF.
El mapa combina tres capas de información: un inventario global de lagos glaciares con datos de 1990 a 2018, la distribución de población mundial y varios índices normalizados de vulnerabilidad, como el desarrollo humano y la percepción de corrupción de cada país. Es importante aclarar qué es lo que mide y qué no: el mapa no calcula la probabilidad de que un lago colapse, sino la magnitud del daño potencial si eso llegara a ocurrir, combinando cuánta gente vive cerca (exposición) con la capacidad de esa población para responder ante el desastre (vulnerabilidad).
Asia central y alta, la zona de mayor riesgo del planeta

De los 15 millones de personas potencialmente en riesgo, 9,3 millones (62%) se concentran en las Altas Montañas de Asia, una región que reúne 2.211 lagos glaciares y que, en promedio, tiene a la población viviendo más cerca de estos lagos que en cualquier otra parte del mundo: cerca de 1 millón de personas residen a menos de 10 kilómetros de uno, un margen de reacción mínimo ante cualquier vaciamiento repentino.
India y Pakistán son los países con más personas expuestas dentro de esa región, con cerca de 3 y 2 millones respectivamente. Pero si se suma la variable del peligro (la cantidad y el tamaño de los lagos), China pasa al frente: sus 1.109 lagos glaciares, más numerosos y de mayor superficie, lo convierten junto con Pakistán en las dos naciones con el puntaje de peligro más alto del planeta.
Los Andes, el punto ciego de la investigación científica

América concentra dos realidades opuestas. Por un lado, Perú, Bolivia y Ecuador conforman en los Andes la segunda región con mayor peligro GLOF del mundo, apenas detrás de Asia. Perú es, de hecho, el tercer país con más peligro a nivel global, y las cuencas del río Santa (Perú) y del río Beni (Bolivia) figuran entre las tres más peligrosas de todo el estudio.
El propio equipo de investigación advierte sobre algo preocupante: los Andes cuentan con muy poca investigación científica dedicada a este riesgo específico, apenas el 8% de los estudios publicados sobre GLOF entre 1979 y 2021, a pesar de que la región alberga la segunda y tercera cuenca más peligrosas del ranking global. En el otro extremo de América, Groenlandia tiene el mayor número y área de lagos glaciares del planeta, pero al no tener población expuesta en las zonas de posible inundación, su puntaje de peligro es directamente nulo. Estados Unidos y Canadá, en cambio, muestran calificaciones de peligro moderadas a altas por la gran cantidad de cuencas glaciares que albergan.
Europa y Norteamérica, dos historias distintas
Los Alpes europeos son, de las cuatro grandes cordilleras analizadas, la de menor riesgo relativo, ya que cuentan con relativamente pocos lagos glaciares y, en general, de tamaño reducido. Suiza es el país más expuesto de Europa, pero paradójicamente también es el estado individualmente menos vulnerable de todo el ranking mundial, gracias a su nivel de desarrollo. Eso no significa riesgo cero: el estudio documenta 393 muertes vinculadas a vaciamientos de lagos glaciares en los Alpes a lo largo de los últimos mil años, prueba de que ni siquiera los países más preparados están exentos del fenómeno.
Un mapa que ya quedó corto
Los propios autores señalan una limitación importante: el estudio usa un inventario de lagos glaciares actualizado solo hasta 2018-2020, mientras que buena parte de los eventos más recientes y destructivos, incluido el ocurrido la semana pasada en el Himalaya, se originan en colapsos de hielo que las imágenes satelitales previas ni siquiera habían registrado como lagos formados. Eso implica que el peligro real hoy es, casi con certeza, mayor al que este mapa logra capturar, y que herramientas como esta necesitan actualizarse constantemente a medida que el retroceso de los glaciares sigue generando nuevos cuerpos de agua en zonas de montaña cada vez más pobladas.