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Ciencia

Los microplásticos están en el agua y en nuestro organismo, pero los científicos acaban de descubrir un riesgo que todavía no comprendíamos

Una investigación publicada en Nature revela que los microplásticos pueden reaccionar químicamente con el agua y producir moléculas capaces de dañar proteínas y células. Científicos de Columbia y Berkeley identificaron un mecanismo que podría explicar algunos efectos perjudiciales de estas partículas en organismos vivos y, potencialmente, en la salud humana.
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Los microplásticos están presentes en océanos, ríos, alimentos e incluso en diferentes tejidos del cuerpo humano. Sin embargo, todavía existen importantes interrogantes sobre cómo estas diminutas partículas pueden afectar nuestra salud.

Ahora, una investigación realizada por científicos de la Universidad de Columbia y la Universidad de California en Berkeley acaba de descubrir un mecanismo químico que podría ayudar a explicar sus efectos perjudiciales.

El estudio, publicado el 14 de octubre de 2026 en la revista científica Nature, demuestra que los microplásticos pueden generar sustancias altamente reactivas simplemente al entrar en contacto con el agua, incluso sin exposición a la luz solar ni procesos externos de degradación.

Los microplásticos pueden volverse químicamente activos al tocar el agua

Durante décadas, el plástico fue considerado un material relativamente estable desde el punto de vista químico, una característica que favoreció su utilización en envases, botellas y numerosos productos cotidianos.

Sin embargo, cuando estos materiales se fragmentan en partículas microscópicas, su superficie expuesta aumenta considerablemente. Los investigadores descubrieron que la interacción entre estas superficies y el agua favorece la formación espontánea de especies reactivas de oxígeno, conocidas como ROS.

Entre ellas aparecen los radicales hidroxilo, moléculas extremadamente reactivas que pueden modificar la estructura de proteínas, lípidos y otros componentes celulares.

El fenómeno se relaciona con las propiedades de las superficies hidrofóbicas de los plásticos, que modifican las interacciones químicas del agua en su entorno inmediato.

Los científicos observaron daños en proteínas y glóbulos rojos

Para investigar las posibles consecuencias biológicas, los científicos realizaron experimentos con diferentes tipos de microplásticos, proteínas y glóbulos rojos obtenidos de ratones.

Los resultados mostraron que algunas partículas favorecían la agrupación anormal de proteínas, un proceso que puede alterar su funcionamiento. También observaron deformaciones y destrucción de determinados glóbulos rojos, un fenómeno denominado hemólisis.

Los efectos fueron más intensos con aquellos plásticos que presentaban mayor actividad química en contacto con el agua.

Estos resultados aportan evidencia experimental sobre un posible mecanismo de daño celular, aunque todavía no permiten determinar sus consecuencias directas para la salud humana.

Qué podría ocurrir cuando los microplásticos ingresan al cuerpo humano

Una de las principales preocupaciones de los investigadores está relacionada con la presencia de estas partículas en entornos biológicos ricos en agua.

La sangre y el interior de las células contienen grandes cantidades de agua, por lo que podrían ofrecer condiciones para que se produzcan interacciones químicas similares.

Esto plantea la posibilidad de que los microplásticos no solamente transporten contaminantes o provoquen efectos físicos, sino que también participen directamente en reacciones capaces de generar estrés oxidativo.

Este proceso ocurre cuando las sustancias oxidantes superan las defensas antioxidantes de las células y pueden dañar sus componentes.

Sin embargo, los científicos advierten que todavía es necesario investigar cómo se producen estas reacciones dentro de organismos vivos y qué niveles de exposición representarían un riesgo significativo.

El descubrimiento podría cambiar cómo se fabrican los plásticos

Más allá de sus implicaciones sanitarias, el hallazgo también podría contribuir al desarrollo de materiales más seguros.

Los investigadores consideran que comprender las interacciones entre el agua y las superficies plásticas permitirá diseñar polímeros con menor capacidad para producir estas sustancias reactivas.

El estudio también abre nuevas preguntas sobre el impacto ambiental de los microplásticos, especialmente en ecosistemas acuáticos donde permanecen durante largos períodos.

Aunque todavía no demuestra que esta reacción provoque enfermedades específicas en humanos, identifica una vía química que podría ayudar a comprender mejor los riesgos asociados a la contaminación por microplásticos.

 

 

Fuente: Wired.

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